Considero que tengo una inteligencia media, una diligencia muy alta y un sentido de la responsabilidad altísimo. Los que me conocéis, espero que estéis de acuerdo en esto. Soy capaz de hacer el trabajo más aburrido en el lab, si sé que ha de hacerse y nadie lo va a hacer por mí (hacer soluciones, hacer cámaras para el confocal, estirar agujas... hasta el fish duty lo hago con una diligencia y paciencia infinitas). Además, no suelo ser torpe para trabajos que requieren maña (enhebro una aguja a la primera, recorto sin doblarme, pinto sin salirme de las líneas...) [esto ha quedado de parvulario, pero yo lo tengo que hacer todos los días]. Sin embargo, hay ciertas tareas que soy perfectamente capaz de hacer en cuanto al acto de hacerlas en sí, y que sé que deben hacerse, pero que siempre evito hacer, endosándole el marrón a la persona más cercana. Hoy, queridos amiguitos, voy a disertar sobre ellas.
- Cortar la pizza en triángulos. Empiezo con toda mi voluntad, pero sufro tanto, que al final siempre acabo desistiendo, la persona más cercana pringando y la pizza con un par de trozos bastante irregulares. Es superior a mí. Siempre se me dobla el borde, o me llevo el trozo de pepperoni por delante, o se me enfría el queso y se me vuelven a pegar todos los trozos. No hay caso.
-Doblar un mapa. Siempre me digo: a la millonésima va la vencida, pero no hay caso. Siempre me equivoco al tercer doblez. Me cabreo y le paso el mapa al que esté al lado, con cara de orco rabioso. Hay veces que intento vanamente convencerme a mí misma de que no me he equivocado, y que ese abultamiento tan extraño desaparecerá con el último doblez, pero desgraciadamente nunca ocurre.
-Abrir todo tipo de botes, botellas y latas. Me consuelo pensando que el que finalmente las abre tras haberlo intentado yo, lo consigue porque yo he aflojado la tapa/clavado el sacacorchos/hecho el primer corte. De ilusiones también se vive. Y muy bien, añado.
Asín soy. Y tú? También tienes tareas malditas?