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viernes, 7 de enero de 2011

Feliz año nuevo

Este Enero no soy muy consciente de que hemos cambiado de año. Quizá sea porque es la primera vez que no me he tomado las uvas en mi casa con mis padres. Desde que llegué del bosque, he pasado por todos los estados de ánimo posibles. Desde llorar cada mañana en el desayuno con mis padres hasta el día 5 por ejemplo, que bailamos el waka waka al ritmo de una banda de cornetas y tambores sevillana. Ayer por la mañana salí con mis padres a tomarme un café a la Plaza de Santa Marta. Salió el sol y decidimos sentarnos fuera. Estuvimos hablando de mi futuro y de lo que quería y no quería hacer. Fue la primera vez que conseguí mantener esa conversación sin llorar. También fue la primera vez en que sentí que yo comprendía a mis padres y ellos a mí en este asunto. Dicho así suena fatal, pero yo me entiendo.

Ahora, mientras estudio para el Rigorosum pienso en que el domingo volveré a dormir en mi cama en Dresden, vuelvo a mi otra casa :)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esto es lo que sentí

Mi tía Chari me ha preguntado que si esos dos días tirada en Palma de Mallorca no me han despertado la inspiración para escribir alguna historia. Mi tía Chari lleva muchos años diciéndome que debería dedicarme a escribir. Los dos días tirada en Palma de Mallorca despertaron en mí sensaciones que nunca pensé que experimentaría. Las voy a escribir.

Llevo desde Octubre viviendo en el bosque, durmiendo en la tercera planta y trabajando en la segunda, tardo literalmente treinta segundos desde la puerta de mi habitación a mi oficina. No tengo mis cosas, no tengo mi apartamento, no tengo a mis amigos (ni los de Sevilla ni los de Dresden), no tengo a mi familia. Estoy haciendo un trabajo que profesionalmente no me va a reportar nada. Debería estar buscando trabajo, echando solicitudes, estudiando para mi examen de la defensa de mi tesis. Y no, me paso el día trabajando para mis dos jefes, dando lo mejor de mí, regalando mi tiempo para nada. Vivo en escasos veinte metros cuadrados, sin una cocina y me paso las tardes pegada al skype hablando con mis amigos, con mi familia, intentando estar más cerca de algo que desprenda calor hacia mí. No hago deporte, no cojo la bici, no voy al gimnasio. No como lo que debería comer, no me cuido lo que debería. La semana pasada fue mi cumpleaños, y no comí tarta, ni soplé velas ni estuve con la gente a la que quiero. Yo ya sabía que venir aquí iba a ser así, y que yo iba a caer poco a poco en la depresión en la que me hallo. Por eso no quería venir. Pero tuve que venir, por razones que no vienen al caso.

Yo el fin de semana quería ir a Huelva a jugar al frisbee. Y a celebrar mi cumpleaños con mis padres y mi hermana. Quería pasar un fin de semana con gente; estos días odio estar sola. Quería disfrutar de dos días al aire libre más dos medios días en Sevilla con mi familia y el lunes a las 5 coger un avión de vuelta al bosque.

El viernes por la mañana cogí el autobús aquí en el bosque a las 8:12 de la mañana. Caía una manta de nieve, y tardé cerca de dos horas en llegar al aeropuerto de Viena. Allí, todos los vuelos estaban retrasados, y cuando por fin llegué a Palma de Mallorca a la hora a la que debía haber llegado a Sevilla, me dijeron que me recolocaban en un vuelo a Málaga y que me llevaban en bus a Sevilla. Bueno, me dije, llego más tarde pero aún llego al torneo mañana por la mañana. Y allí estaba yo, en la puerta de embarque cuando a los controladores se les ocurrió dejar de controlar. El resto es historia.

Cuando estuvo claro que nadie volaría esa noche y que debíamos recoger nuestro equipaje e irnos a un hotel, vi a gente llorando, a niños cansados preguntando cuándo se irían a casa, cuándo verían a papá, por qué no volaban los aviones. De pronto, en una de las muchas veces que hablé con mis padres, me puse a llorar, preguntándome cuándo, por fin, me saldría algo bien. Por qué mi fin de semana de felicidad dependía de la voluntad de otras personas. Cuándo, por fin, llegaría Febrero y toda esta pesadilla se acabaría. Sentimientos altamente violentos que nunca antes había sentido. Por suerte, los controladores se quedaron en sus torres. Me di un poco de miedo a mí misma. No me gustó. Cuando di por imposible ir al torneo, aún me quedaba la ilusión de pasar el fin de semana en Sevilla con mis padres, contarles cómo me sentía, (eso siempre me ha ayudado), comer mi tarta, soplar mis velas. Cualquier cosa, por favor, menos volver al bosque peor que cuando me fui. Pasé la noche en el aeropuerto, y a las cinco de la mañana comencé a peregrinar del stand de AENA al stand de Airberlin, al stand de ACCIONA, y vuelta a empezar. Nadie sabía nada, el tiempo corría y yo seguía completamente atrapada en Mallorca. Nunca la palabra aislada cobró tanto sentido... Lloré otro tanto, al igual que mucha gente alrededor mía. Aquello parecía una escena de cualquier campo de refugiados. Gente aferrada a su maleta, vagando de aquí para allá, preguntando, lamentándose, empatizando con el resto de desgraciados que por allí andábamos, en la misma situación. A mediodía nos dijeron que no volaría nada hasta las 19:00, y entonces veríamos. Me asocié a una chica alemana de Leipzig, Anna, para que nos dieran una habitación de hotel para, al menos, poder ducharnos después de más de veinticuatro horas tiradas por los aeropuertos. Y ya duchadas, recibiendo la noticia de la reapertura del espacio aéreo en la tele y en internet, vimos, de pronto, un avión en el cielo. LA FELICIDAD ABSOLUTA. Corriendo al aeropuerto. "No, hoy no vuela nada a la Península" EL HUNDIMIENTO EN EL FONDO DEL POZO. "Lo más pronto que puede usted llegar a Sevilla es el domingo a las 21:30. ESCARBANDO EN EL FONDO DEL POZO. "Bueno, pues mándenme ustedes de vuelta a Viena". La gratitud eterna cuando me hicieron el trapicheo de cambiarme un tramo nacional por uno internacional sin cobrarme y darme al menos la esperanza de no dormir otra noche más en ese maldito aeropuerto. Volví a llamar a mi casa y, llorando de nuevo, les dije que no, que ya no llegaba, que me volvía al bosque. ¿Cómo es alguien capaz de creerse con la autoridad moral de destrozar las ilusiones de la gente de esa manera? Tras varias horas (más) de espera, conseguí montarme en un avión a Viena. Cuando llegué, a quince grados bajo cero, el último tren al centro había salido cinco minutos antes. Pagué 67 euros de taxi para llegar al bosque.

Me acosté llorando.

PD. Otro día os cuento la hisoria de cuando me quedé atrapada en el mismo aeropuerto por culpa del volcán...

miércoles, 14 de abril de 2010

Yo apoyo al Juez Garzón

No, esto no va a ser una entrada roja, antifacha y progre. Quédense tranquilos los que, afilando los dedos, se preparaban antes de terminar de leerlas, a comentar ácidamente mis palabras. Esto va a ser una entrada de recuerdos.

Cuando yo era más joven y vivía en Sevilla, el padre de mi amiga Elisa nos sacaba a ella y a sus amigas a comer un día al año, más o menos. Solía ser el 14 de Abril.

Y yo los primeros años no lo pillaba. 14 de Abril, día de la República? Me sonaba raro. En mi casa nunca se ha celebrado abiertamente éste ni ningún otro día con tintes políticos, aunque bien sé ahora que en su interior, mis padres lo hacían. Celebrar éste, digo. Simplemente no lo mostraban, y se lo agradezco de corazón. Sin embargo, tampoco se oponían a que Ernesto, que así se llama el padre de Elisa, nos sacara a comer por el día de la República. Y como digo, para mí era un día genial porque íbamos a comer a sitios donde todo está riquísimo, y eso, cuando tienes 13 o 14 años, es guay. Lo de la República, francamente, me daba lo mismo.

Años más tarde, aprendí qué es la II República. Ahora tengo interiorizados varios libros que describen esta etapa, he podido informarme libremente sobre cómo se fundó, sus causas, los avances que supuso para España, y también sobre cómo cayó. He podido leer sobre el levantamiento militar del 18 de Julio (otra fecha que nunca se mencionó en mi casa, por lo cual estoy de nuevo agradecida) y sobre la Guerra Civil que le siguió. Sobre los muertos que esta Guerra entre vecinos provocó. Sobre los sitios donde están enterrados. Mi padre, que es profesor de Historia, intentó explicarme todo esto de la manera más objetiva posible, y lo consiguió. Sólo ahora, cuando cuento con 26 añazos y ya me he podido formar mi propia opinión, le oigo a él las suyas. Chapeau, Papá.

Ahora vivo en Alemania, país cuyo pasado reciente no es algo de lo que sus habitantes estén especialmente orgullosos. Hablo con ellos y aún les cuesta contar abiertamente cosas del régimen nacionalsocialista. Les duele y les avergüenza. Yo nunca he oído a nadie hablar avergonzado de la Guerra Civil y la dictadura franquista en España. Como mucho he oído opiniones completamente polarizadas: desde "Con Franco se vivía mejor" hasta "Todos los fachas a la hoguera".
La sociedad española no ha conseguido interiorizar la Guerra, la Dictadura y la Transición. Lo siento, pero es así. Tenemos que hablar de ello. Tenemos que remover el poso de los recuerdos. Una sola persona no lo va a conseguir, y desde luego el Juez Baltasar Garzón no lo va a conseguir. Lo que sí va a conseguir (lo está consiguiendo ya) es que hablemos del asunto. Que en Alemania, EEUU, Francia, Inglaterra y América Latina se hable del asunto, se hable de Derechos Humanos, de Justicia Internacional y de Memoria Histórica. Mis amigos de aquí me preguntan, y yo intento seguir el ejemplo de mi padre y contar las cosas lo más objetivamente posible. No me sale tan bien como a él, pero voy mejorando. El Juez Garzón ha conseguido que mucha gente que nunca pensó sobre la Guerra Civil, las fosas comunes o los muertos republicanos y nacionales haga de esta etapa de la Historia reciente española algo suyo. Y lo más importante, que esa gente se forme sus propias opiniones.

Y por eso, yo apoyo al Juez Garzón.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Sevilla con mis guiris

Llegada a Sevilla, aún hacía sol y ya eran las cinco de la tarde. Primera vez sin que nadie estuviera esperándome en el aeropuerto. Viaje en bus hasta el Prado. Llegda al hostal de los niños. Camino a casa por el Barrio de Santa Cruz, Alfalfa, Salvador, etc. Tapas "made in" mami en casa de mis padres. Garrett bromeando en inglés con mi padre, impagable. Alex saca el camarón y se pone a hacer fotos de las croquetas.

Paseíto por la Alameda, visita de cinco minutos a Foncu. Copita en el Habanilla. Empezamos, con Nate, la cata de todos los rones habidos y por haber. A casita temprano, que mañana toca turisteo.

El viernes amananece con un solazo impresionante. Desayunamos una tostada con jamón en la Alfalfa y empezamos la ruta. Salvador, Catedral, Giralda, paseo por la Avenida hasta Puerta Jerez, cafelito y de nuevo paseo por el río, hospital de la Caridad, Atarazanas, postigo del Aceite (con paradaen el escaparate de La Isla para que Alex le hicera fotos a ese pescado brutal...).

Llegada a García de Vinuesa y frito variado con manzanilla de Sanlúcar. Impagables las caras de mis guiris cuando vieron esa montaña de pescado grasiento en un papel de estraza. Nos movemos a la Bodega Morales y nos metemos una botella de Cune, unos boquerones y una tabla serrana, como debe ser.

Luego al Alcázar, con el solecito y la tranquilidad. Paseo por el Barrio de Santa Cruz. Tintito en el Salvador con Caro. Luego a la Carbonería, con lingotazo de Barceló Imperial y lectura de poesía surrealista/erótica.

De ahí vamos a casa Rafita, con sus mantecaítos, sus berenjenas y sus papas con mojo que arrasaron. De nuevo, mis niños flipados con estar comiendo en medio de la calle al lado de un contenedor. Para entonces ya se habían rendido a aceptar cualquier cosa que les pusieramos por delante para comer y beber.


Copas en la Alameda, caipirinha de ron miel en el Central, cómo no, más ron y explicación de qué cojones es un "Frito Pie". "Jamón is not fat!!" Más risas. Surrealista estar sentada en el Central con cuatro guiris y que pareciera todo tan natural, como siempre que voy allí.

Viernes por la mañana, desayuno delante de la Fábrica de tabacos, tostada con jamón, of course. Plaza de España, clase de geografía e historia, y paseo hacia el Palacio de San Telmo y luego Triana, calle Betis y el mercado. 1kg 200g de jamón serrano en paquetitos de 100 gramos envasado al vacío, por favor. Comentario de Nate: "how cool would it be to live in a city with good food?" Visita de las ruinas del Castillo de San Jorge. Speechless.
Vuelta a Plaza Nueva, café al sol en el Laredo. Camino al mesón Olalla para una comida mítica con mis padres. Según Garrett, "probably the best meal I ever had". Llenitos, heladito en Rayas y a hacer la mochila: rumbo a la costa.
A la cama sin cenar que mañana toca jugar!!

Chiripones 2009 se merece una historia aparte...

martes, 24 de noviembre de 2009

Amor por correo

Hoy me ha llegado un paquete por correo al laboratorio. Y dentro estaban "Vinagre y Rosas", y "Caín".

Mi hermana me conoce demasiado bien.

Ya se me ha caído más de una lágrima escuchando al flaco Sabina... y Saramago me mira tentador, retándome para que deje los experimentos y los análisis y corra a refugiarme en mi sofá con él entre las manos.


"... mi manera de comprometerme fue darme a la fuga."

lunes, 16 de noviembre de 2009

Mi abuela Antonia

Casi lo único malo que tiene tener el mismo móvil desde hace 6 años es que te siguen llegando recordatorios de cumpleaños de gente que ya no está.
El sábado por la mañana sonó la alarma, encendí el móvil, y allí, en la pantalla, parpadeando, ponía "Abuela 92". El sábado mi abuela Antonia hubiera cumplido 92 años. Y no es que yo no sepa perfectamente que el cumpleaños de mi abuela es el 14 de Noviembre. Siempre estuve muy orgullosa de que cumpliéramos años el mismo mes, como si eso significara algo. Pero a esas horas de la mañana aún no era consciente de que era 14 de Noviembre, y el mensaje me pilló completamente desprevenida.

Cuando mi abuela murió, en 2005, yo estaba en Hamburgo. Mis padres me habían dicho que mi abuela estaba muy enferma y que se iban a Jaén a verla, que estba en el hospital. Yo estaba en clase de Biodiversidad, escuchando a unos compañeros exponer su trabajo sobre los lemures en Madagascar. Pendiente del (mismo) móvil. Muy nerviosa, sabiendo que algo no andaba bien. La clase terminó y el teléfono sonó. Era mi padre, que, con la voz rota, me dijo: "la abuela ha muerto". Me quedé sin habla y sentí un vacío en la boca del estómago. Empecé a derramar unas lágrimas silenciosas que nadie notó, o nadie quiso notar (los alemanes, afortunadamente, son muy discretos). Cogí mis cosas y me fui a casa. Nunca pensé que superar aquella muerte estando sola en un país extranjero se iba a convertir en una horrible costumbre. Tampoco pensé en aquel momento que llegaría un día en que me "acostumbraría" a ese sentimiento de impotencia, junto al de energía inacabable que parece querer rebosar tu cuerpo y romperlo todo alrededor.
Cuando volví a Sevilla unos meses después, acabado mi año de Erasmus, mi padre me contó que a mi abuela, de haber podido ir a la Universidad, le hubiera gustado ser científica.
Yo, por mi parte, ya hace tiempo que dejé de preguntarme qué tiene que ver eso con que yo lo sea.

sábado, 7 de febrero de 2009

Una de recuerdos

Cuando era niña y veraneaba en el pueblo, mi madre nos mandaba a mi hermana y a mí cada mañana con la lechera a la lechería. Allí, una señora enorme sacaba la leche tibia recién ordeñada de una cántara metálica gigante y llenaba nuestra lechera verde de plástico. Volvíamos a casa y mi madre nos ponía un vaso de leche a cada una. Al calentar la leche en el cazo separaba la nata y la ponía en un vaso en la nevera. Por la tarde le echaba azúcar y se la tomaba para la merienda. También nos mandaba a la tienda a comprar lo que le hiciera falta. Cruzábamos la plaza y entrábamos en la tienda con nuestra lista escrita en un papel. Entre eso y el acento sevillano, Marga, la tendera, se moría de risa con nosotras. Volvíamos a casa y mi madre nos regalaba la vuelta para ir a comprar chuches al estanco.

Esta mañana en mi panadería favorita había dos hermanos dos puestos por delante de mí en la cola. Tendrían entre 7 y 10 años. Al tocarles el turno, han desdoblado un papelito con caligrafía de escolar, y le han leído a la panadera lo que querían: Dos Vollkornbrötchen, dos doppelte Brötchen, dos Schokocroissants y un Dinkelbrot. Al preguntarles la panadera que si querían algo más (
Habt ihr noch ein Wunsch?), el hermano pequeño le ha dicho al mayor muy bajito: Mamá ha dicho que podemos comprarnos un Pfannkuchen si queremos. Así que han salido de la panadería con una bolsa enorme de pan, un Pfannkuchen en la mano y la cara llena de azúcar.

Y yo me he acordado de ir balanceando la lechera de camino a casa pensando qué chuche me compraría aquella mañana.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Furiosly sad

Así es que esto era. Esta furia en mi interior. Ese sentimiento de inutilidad, de futilidad, de impotencia. Esa furia que se convirtió poco a poco en simple y llana tristeza. Me dicen que una white stripe vendrá. Que esto que nos pasa es sólo una (muy muy larga) black stripe. Sé que no tiene sentido preguntarse por qué nos pasa todo esto, pero, a veces, sobre todo en estos momentos, es inevitable.

Evidentmente no hay ninguna respuesta. Ni la habrá. Es simplemente así como vienen las olas. Una detrás de otra. Y por muy fuerte que uno sea, al final te acaban tumbando. Y nada tiene sentido estando tan lejos. Porque joder, qué coño hago aquí? De qué coño serviría estar allí? De nada. De absolutamente nada. Porque no hay nada que les pueda consolar, porque no hay nada bueno, todo es malo. Y yo intento convencerla, cada vez más convencerme a mí misma de que sí, de que hay cosas buenas, pero es que yo ya tampoco las veo. Y la gente me pregunta que qué me pasa. Que cómo es que la persona más feliz que conocen está triste. Pues sí, triste y furiosa. Porque una ya no puede más. Claro que sé que es cuestión de tiempo y que en dos días seré de nuevo Elena la que siempre sonríe e intenta estar siempre alegre. Pero todo esto va dejando una huella. Son muchos años ya de aguantar una ola tras otra. Y los cimientos están empezando a fallar. La cuota de mala suerte ya la hemos cumplido; manden un poco de la buena, porque el barco se está yendo a pique.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Dos años

copio y pego un mail que escribí ayer

hola gente,

me ha dado por escribiros un mail conjunto, aunque sé que hace mucho que no lo hago y que tendría que dedicarle mucho tiempo si quisiera contaros todo desde el último que escribí.
por aquí ya asoma el invierno, he vuelto a sacar la chaqueta, las bufandas y los guantes, y los vaqueros ya no son suficientes por las mañanas. Las ventanas ya no se pasan tanto tiempo abiertas y hace ya una semana que no vemos el sol. Ayer salí del lab de noche ya, y a partir de ahora será incluso peor. Cuando jugamos al frisbee (para los que no lo sepan, un deporte muy chuli que he conocido aquí, y no, no es sólo pasarse el frisbee como en la playa) ya nos hacen falta pantalón y camiseta largos, y cuando te toca descansar te hielas sentado en el césped.

Pero no todo es malo. Ayer por ejemplo recogí mi bici, que la llevé a arreglar anteayer, porque ya le tocaba una pequeña revisión y cambio de una cámara, así como el cambio de la luz que me destrozaron cuando me la patearon el año pasado. Ah, y le he puesto una cesta!. También transplanté mi palmerita que de tanto crecer ya se salía del tiesto. Mis vecinos ya han tenido el bebé y llora mucho por las noches, pero es muy lindo y me gusta encontrármelos y ayudarles a bajar el carrito por las escaleras. También en el laboratorio las cosas van más o menos bien. Aún sigo pensando que me queda muchísimo por aprender, pero las cosas parece que van por buen camino. Tengo una historia más o menos montada, y parece que los resultados acompañan. Ahora precisamente estoy preparando un poster para un congreso la semana que viene en Sevilla, y es un buen ejercicio para poner todos los datos juntos, mirarlos y decidir qué seguir haciendo. Con la gente también muy bien. El lab se ha renovado parcialmente con la llegada de tres postdocs nuevos y la marcha de dos postodocs y un doctorando, y la verdad es que estamos muy a gusto. Nos llevamos muy bien y se hace muy agradable trabajar aquí. El instituto en general sigue igual de bien, mucho cotilleo como siempre pero ya una se va a acostumbrando. Cada vez hay más gente nueva que antigua, y los doctorandos que cuando yo llegué iban por la mitad, ya están defendiendo sus tesis. Y yo ahora ya voy por la mitad del doctorado, y me queda lo más duro, pero estoy contenta.


Y ése es precisamente el motivo de este mail: contaros que estoy muy contenta aquí, contenta de haberme venido a Dresden, y de cómo me esta yendo la vida. Claro que hay cosas mejorables, como en todos sitios supongo, pero no me arrepiento de haber tomado la decisión que tomé. Y aunque echo de menos Sevilla, cuando estoy allí echo mucho de menos Dresden. Precisamente el otro día hablando con uno de vosotros por messenger, le estaba contando que había estado de vacaciones y dije: "ya estoy de vuelta en casa después de dos semanas de vacaciones" y me respondió: "pero tú sigues en Dresden, no??" Y yo dije: "sí, claro, en Dresden, en mi casa de Dresden". Y es que casa siempre es tu casa, y Sevilla es evidentemente mi casa, pero ahora yo ya no puedo menos que llamar a esta ciudad mi casa. Y más que a la ciudad, a la gente y a la vida que hay aquí. Probablemente si vuelvo en 5 años a Dresden quedará poco de esa "casa", pero ahora mismo sí que lo es. Eso es lo que quiero transmitiros con todo este rollo. Que estoy en casa y que estoy muy feliz de estarlo. Y que es genial tener más de una casa a la que volver, porque eso significa que tengo más de un grupo de personas que me esperan. Y qué mejor que eso en la vida? Yo no puedo encontrar nada mejor.


Os quiero mucho. Cuidáos.

Elena


PD. Todo esto se me ha ocurrido porque hoy hace exactamente dos años que llegué a Dresden con una maleta y dos cajas con algunas cosas. Y ahora tengo toda una vida aquí.

jueves, 28 de febrero de 2008

Padres españoles

Bueno, pues mis padres estuvieron aquí el fin de semana pasado, de jueves por la tarde hasta domingo por la tarde. Y muy bien. Entraron a mi piso nuevo (me mudé en Diciembre y ellos no lo habian visto) y se deshicieron en ooohhhssss aahhhhssss qué bonitoooooo qué luminosooooo qué grandeeeee, qué bonito lo tienes todo puestoooo. Diez minutos más tarde, mi madre ya me había reorganizado el salón y la mitad del dormitorio. Teniendo en cuenta que vivo en 60 metros cuadrados (muy bien distribuidos, eso sí), imagináos cómo fue la revolución. El resto del jueves por la tarde, los dos se dedicaron a maquinar (con mis poco apreciadas intervenciones) cómo podrían ponerme, en un solo fin de semana, el piso perfecto. Así que el viernes allá que fuimos a IKEA los tres, como el trío la la la. Y digo la la la porque pareciamos caperucita roja pero en vez de cestita con bolsa amarilla del IKEA... Tra la ra, tra la ra, ahora cojo esto, ahora cojo aquello... en fin, que nos juntamos con un carro y una bolsa amarilla hasta arriba de cosas. Y decidimos que no podíamos ya coger el mueble de 40 cm y la encimera de 1,26 m para la cocina que mi madre había planeado para dejarme 'una cocina como Dior manda'. Asi que llamamos a un taxi (no habrán ustedes comprado mucho, no?- me dijo la del radiotaxi dresdenense) y nos fuimos a casita. Mi madre se quedó allí empezando a organizar las compras, pero claro, mi padre y yo VOLVIMOS AL IKEA. Sí sí, dos veces en un día, habéis leído bien, amiguitos. Volvimos a recorrer toooooooooooooodas las secciones y llegamos al sitio donde se cogen los muebles. Cogimos, pagamos y fuimos al Baumarkt (el leroy merlin pero que en Alemania tienen mil en cada ciudad, es que son muy 'do it yourself' estos alemanes) a cortar la encimera. Volvimos a llamar a un taxi (la misma chica me volvió a preguntar si habíamos comprado mucho, qué vergüenza más gorda) y nos fuimos a casa. Al llegar mi madre se había transmutado en un torbellino y yo empecé a añorar mi casa toda en orden y sin nada por medio. En fin. Para cenar me los llevé al restaurante que está debajo de mi casa, muy rico todo, pero estábamos reventados. El sabado mi padre y yo montamos el mueble de la cocina (con sus correspondientes equivocaciones, desmontes y vueltas a montar), pusimos las encimeras y terminamos de hacer agujeros para colgar cuadros y demás cosas, mientras mi madre se ocupaba de limpiar las ventanas con agua y jabón, por dentro y por fuera (es que los españoles somos mu limpios, y he de reconocer que las ventanas tenían una poca de mierda), y me revolucionaba el dormitorio y la cocina. Dimos los ultimos retoques, cenamos una buena tortilla con atún y luego nos fuimos de copas al Blue Note, donde tocaba un chaval canario que nos gustó mucho. Mi madre se animó y nos convenció para tomarnos la penúltima, así que allí me ves con mis padres en un local de jazz de Dresden... joder qué bien me lo pasé.
El domingo, día del Señor, nos lo tomamos de asueto y como hacía un día de cambio climático nos fuimos a disfrutar de los rayos ultravioleta del sol sajón. Luego fuimos a la fiesta de cumpleaños de Paula, que cumplía un año, y mi padre se soltó hablando inglés con mi jefe... im-presionante. Luego los monté en un taxi para que fueran al aeropuerto, ya que se empeñaron en que yo no fuera.

Yo volví a mi casa, admiré lo bonita que ha quedado y empecé a echarles de menos.

viernes, 11 de enero de 2008

Poniendome al dia

Me disculpo ante el distinguido por mi larga ausencia, y para poneros al dia, os hago un resumen de mis ultimas semanas:

Los dias antes de irme de vacaciones trabaje larga y duramente analizando mis peliculas... y todo para sacar tres graficas birriosas. Que no, que no son birriosas. Pero que malas embajadoras son deltrabajo que tienen detras. En fin.
Me fui a Sevilla a comer mantecados, ver a los amigos, montarme en el tranvia y sentirme un poco mas europea y claro, no todo podia salir bien y tuve que sufrir el caos burocratico que conlleva sacarse el pasaporte.

Fin de anyo se presentaba 'planless' y resulto uno de los mejores en muchos anyos. La quedada anual con la gente del colegio resulto tambien muy bien. Creo que con los anyos las aguas vuelven a su cauce, y aunque no olvidare los anyos de insultos y aislamientos, tampoco es que yo sea muy rencorosa.. en fin.

Tuvimos comida con mis primos y sus ninyos por el cumpleanyos de mi madre. Que alegria tiene una casa con 6 enanos corriendo, gritando, llorando y riendo pasillo arriba y pasillo abajo... los quiero tanto a mis enanos... ains.
El dia 2 ya estaba en Dresden, con un frio mortal y al dia siguiente ya cogi mi resfriado, del que espero librarme hoy finalmente... he producido cerca de una tonelada de mocos, by the way.

Los Reyes vinieron puntualmente el dia 6 a Dresden. Me escribieron una carta diciendo que sabian que estaba triste por no poder pasar el dia con mi familia por primera vez en 24 anyos, asi que se pasaron por mi nueva casa y me dejaron UN iPOD NANO!!!!!!!!!!!!!!!!!! verdecito..
mas mono... lo amo. ((Nepo, el mio venia con un CD aparte con 300ypico canciones
que rapidamente sincronice con el churriburri ese que trae)).
Reuni a los amigos en mi casa y, sentados como pudimos en el suelo y sillas improvisadas comimos jamon, chorizo, queso, salchichon, sobrasada y mantecados en honor a sus majestades. Yo les habia pedido que dejaran algo para cada uno, y parece que los detallitos tuvieron exito :)

A todo esto, mi lavadora, la que recibi como regalo de cumple, seguia pegando saltos cada vez que la ponia a funcionar, asi que, desesperada, le pregunte al guguel que lo sabe todo... y, si, soy una inepta. Pero que quereis, nunca habia instalado una p*** lavadora!!!! Habia que quitarle unos tornillos de 8 cm que tiene en la parte de atras y que sirven para asegurar el tambor durante el transporte... y ya por fin funciona sin saltar. Mas linda mi lavadorcita... ains.

Prometo no ausentarme tanto tiempo, pero poner una casa lleva su tiempo... el sabado voy a IKEA, presiento que dara para un par de historias...

lunes, 24 de septiembre de 2007

Aahhhhh... a una se le olvida lo que son las verdaderas vacaciones...
Tomar todas esas cosas ricas que no se pueden tomar en Dresden (tinto con limón, aceitunas, legendario con cola, secreto ibérico, gazpacho, patatas revueltas con huevo...), ver a la familia, quedar con los amigos, ponerse al día en cotilleos... impagable.
Hoy he ido a la piscina, a ver si se me quita el color enfermizo que tengo. La gente me ha mirado. No me extraña. A estas alturas del año, la gente esta negro tizón. Y yo estoy nívea. Mañana voy otra vez, jeje.
El sábado estuvimos comiendo con mis primos y sus hijos. Seis niños en total, de entre siete meses y 7 años. Disfruté de ellos un montón. Una de las cosas que me da pena de vivir lejos es que me los estoy perdiendo. A los mellizos, que nacieron en Febrero, los he visto sólo dos veces. Ayer hasta le di la papilla al niño. Y me encanta estar con ellos, pero los veo de higos a brevas :(
Esta noche he quedado con Emilienko, por los viejos tiempos. Esta semana me pasaré por la UPO, a visitar a la gente del laboratorio, a ver qué tal van las cosas por aquí.
Me encanta no tener nada que hacer

Aunque por otra parte... quiero hacer experimentos!!!!

sábado, 24 de febrero de 2007

Ya han llegado

Pero mirad qué monada... los mellizos más guapos de la Historia. (Y no es porque lo diga su tía/prima...)
Cristina (izq.) y Carlos (dcha.) nacieron el viernes pasado y ya se están preparando para su paso por el espectáculo que es la vida. Espero que tengan siempre salud, igual que cuando nacieron, y tengan siempre suerte, como la que tienen por tener unos padres y unos hermanos como los que tienen.
Bienvenidos.

viernes, 24 de marzo de 2006

24 de Marzo de 1979

Dicen que han pasado deprisa. Que entonces estaban más guapos y más delgados. Que hacía un día más o menos como el de hoy, pero que llovió un poco. Que la tarta era de piña y nata. Muy original, dice ella.¿Seguirán dando celebraciones allí? pregunta él.Que han cumplido todo lo que se prometieron. Han soplado las velas con ganas. Un dos y un siete. Que no se creen que hayan pasado ya veintisiete años. Que qué bien que la tregua de ETA empiece hoy. Y yo les veo con ganas de seguir haciendo cosas juntos. Y lo demás me sobra, porque eso es lo único importante. Veo que se necesitan, me lo demuestran siempre. Y que nos necesitan tanto como nosotras a ellos. Y que eso también será de por vida. Hace 27 años que empezaron a perseguir un sueño; habiéndolo alcanzado lo siguen persiguiendo. Papá, Mamá, felicidades.