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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esto es lo que sentí

Mi tía Chari me ha preguntado que si esos dos días tirada en Palma de Mallorca no me han despertado la inspiración para escribir alguna historia. Mi tía Chari lleva muchos años diciéndome que debería dedicarme a escribir. Los dos días tirada en Palma de Mallorca despertaron en mí sensaciones que nunca pensé que experimentaría. Las voy a escribir.

Llevo desde Octubre viviendo en el bosque, durmiendo en la tercera planta y trabajando en la segunda, tardo literalmente treinta segundos desde la puerta de mi habitación a mi oficina. No tengo mis cosas, no tengo mi apartamento, no tengo a mis amigos (ni los de Sevilla ni los de Dresden), no tengo a mi familia. Estoy haciendo un trabajo que profesionalmente no me va a reportar nada. Debería estar buscando trabajo, echando solicitudes, estudiando para mi examen de la defensa de mi tesis. Y no, me paso el día trabajando para mis dos jefes, dando lo mejor de mí, regalando mi tiempo para nada. Vivo en escasos veinte metros cuadrados, sin una cocina y me paso las tardes pegada al skype hablando con mis amigos, con mi familia, intentando estar más cerca de algo que desprenda calor hacia mí. No hago deporte, no cojo la bici, no voy al gimnasio. No como lo que debería comer, no me cuido lo que debería. La semana pasada fue mi cumpleaños, y no comí tarta, ni soplé velas ni estuve con la gente a la que quiero. Yo ya sabía que venir aquí iba a ser así, y que yo iba a caer poco a poco en la depresión en la que me hallo. Por eso no quería venir. Pero tuve que venir, por razones que no vienen al caso.

Yo el fin de semana quería ir a Huelva a jugar al frisbee. Y a celebrar mi cumpleaños con mis padres y mi hermana. Quería pasar un fin de semana con gente; estos días odio estar sola. Quería disfrutar de dos días al aire libre más dos medios días en Sevilla con mi familia y el lunes a las 5 coger un avión de vuelta al bosque.

El viernes por la mañana cogí el autobús aquí en el bosque a las 8:12 de la mañana. Caía una manta de nieve, y tardé cerca de dos horas en llegar al aeropuerto de Viena. Allí, todos los vuelos estaban retrasados, y cuando por fin llegué a Palma de Mallorca a la hora a la que debía haber llegado a Sevilla, me dijeron que me recolocaban en un vuelo a Málaga y que me llevaban en bus a Sevilla. Bueno, me dije, llego más tarde pero aún llego al torneo mañana por la mañana. Y allí estaba yo, en la puerta de embarque cuando a los controladores se les ocurrió dejar de controlar. El resto es historia.

Cuando estuvo claro que nadie volaría esa noche y que debíamos recoger nuestro equipaje e irnos a un hotel, vi a gente llorando, a niños cansados preguntando cuándo se irían a casa, cuándo verían a papá, por qué no volaban los aviones. De pronto, en una de las muchas veces que hablé con mis padres, me puse a llorar, preguntándome cuándo, por fin, me saldría algo bien. Por qué mi fin de semana de felicidad dependía de la voluntad de otras personas. Cuándo, por fin, llegaría Febrero y toda esta pesadilla se acabaría. Sentimientos altamente violentos que nunca antes había sentido. Por suerte, los controladores se quedaron en sus torres. Me di un poco de miedo a mí misma. No me gustó. Cuando di por imposible ir al torneo, aún me quedaba la ilusión de pasar el fin de semana en Sevilla con mis padres, contarles cómo me sentía, (eso siempre me ha ayudado), comer mi tarta, soplar mis velas. Cualquier cosa, por favor, menos volver al bosque peor que cuando me fui. Pasé la noche en el aeropuerto, y a las cinco de la mañana comencé a peregrinar del stand de AENA al stand de Airberlin, al stand de ACCIONA, y vuelta a empezar. Nadie sabía nada, el tiempo corría y yo seguía completamente atrapada en Mallorca. Nunca la palabra aislada cobró tanto sentido... Lloré otro tanto, al igual que mucha gente alrededor mía. Aquello parecía una escena de cualquier campo de refugiados. Gente aferrada a su maleta, vagando de aquí para allá, preguntando, lamentándose, empatizando con el resto de desgraciados que por allí andábamos, en la misma situación. A mediodía nos dijeron que no volaría nada hasta las 19:00, y entonces veríamos. Me asocié a una chica alemana de Leipzig, Anna, para que nos dieran una habitación de hotel para, al menos, poder ducharnos después de más de veinticuatro horas tiradas por los aeropuertos. Y ya duchadas, recibiendo la noticia de la reapertura del espacio aéreo en la tele y en internet, vimos, de pronto, un avión en el cielo. LA FELICIDAD ABSOLUTA. Corriendo al aeropuerto. "No, hoy no vuela nada a la Península" EL HUNDIMIENTO EN EL FONDO DEL POZO. "Lo más pronto que puede usted llegar a Sevilla es el domingo a las 21:30. ESCARBANDO EN EL FONDO DEL POZO. "Bueno, pues mándenme ustedes de vuelta a Viena". La gratitud eterna cuando me hicieron el trapicheo de cambiarme un tramo nacional por uno internacional sin cobrarme y darme al menos la esperanza de no dormir otra noche más en ese maldito aeropuerto. Volví a llamar a mi casa y, llorando de nuevo, les dije que no, que ya no llegaba, que me volvía al bosque. ¿Cómo es alguien capaz de creerse con la autoridad moral de destrozar las ilusiones de la gente de esa manera? Tras varias horas (más) de espera, conseguí montarme en un avión a Viena. Cuando llegué, a quince grados bajo cero, el último tren al centro había salido cinco minutos antes. Pagué 67 euros de taxi para llegar al bosque.

Me acosté llorando.

PD. Otro día os cuento la hisoria de cuando me quedé atrapada en el mismo aeropuerto por culpa del volcán...

viernes, 13 de agosto de 2010

Mi vida en una tira cómica

Todo estudiante de doctorado se ha reconocido en alguno (o en muchos) de las tiras de Jorge Cham, "PhD Comics"
A veces más, a veces menos. Pero hay días en los que abres los ojos como platos y piensas... cómo es posible que esta gente SEPA EXACTAMENTE qué es lo que pasa por mi cabeza.?A mí me ha pasado con tres tiras, una de ellas hace un tiempo, y dos muy seguidas. La última, hace sólo unos minutos.

Pero empecemos con la primera:
Jorge Cham decidió entonces poner a Cecilia a escribir su tesis más o menos al mismo tiempo que yo la mía, así que el otro día me pude deleitar con una descripción exacta de lo que me pasa cada día:

Y hoy, después de semana y media llegando a casa a la 1 de la mañana preguntándome: Qué hago? Como o duermo? voy y me encuentro esto:
Me consuela saber que somos muchos los que nos reconocemos en estas tiras. Gracias a PhD comics, todos estamos un poco más acompañados.

martes, 25 de mayo de 2010

De aquí a la fama

Nos estamos haciendo famosos... increíble pero cierto, venden el frisbee de nuestro equipo, Ring of Fire, en una tienda de verdad, aquí en Dresden. Aquí, para ser más exactos. En plena Neustadt.

Awesome.

domingo, 21 de marzo de 2010

Mis guiris

Desde que fuimos a España juntos, mis guiris y yo nos hemos hecho muy amigos. Ellos a su manera y yo a la mía, mostramos un aprecio muy grande, yo por ellos y ellos por mí. Me lo paso muy bien cuando estoy con ellos, siempre son unas reuniones muy agradables, y sobre todo muy relajadas. Durante la semana no interactuamos mucho, quizá sólo con Garrett. Solemos hablar sólo durante la beer hour, y luego, por supuesto durante los entrenamientos de frisbee. Los cinco pertenecemos al núcleo duro del equipo, y sólo faltamos si no estamos en Dresden. Nos gusta jugar juntos, y de hecho, echo de menos jugar en el mismo equipo con alguno de ellos cuando caemos en equipos distintos durante más de tres semanas seguidas. El domingo pasado jugamos, por supuesto, y al acabar el partido mencioné que haría tortilla para el que quisiera pasarse por mi casa, invitando a todo el equipo, por supuesto. Con quién acabé cenando? Con mis cuatro guiris. Me pasé una hora friendo patatas, pero volví a pasar una velada estupenda con ellos. Con una copa de vino en la mano y un par de raciones de tortilla entre pecho y espalda, Nate dijo de pronto: "This almost feels like Sevilla."
Yo sé que él lo decía por la compañía y la comida, pero para mí, también fue como estar en casa.


Garrett y Nate supervisando la elaboración de las tortillas y discutiendo sobre la caña de lomo que compraron en Sevilla, y más abajo, una de las tres tortillas que nos zampamos.

Actualización a 30 de Marzo: Alex, uno de mis guiris, ha escrito un post sobre el viaje a Sevilla. Yo sospechaba que les había gustado la comida, pero esto... pordios si hasta me he puesto roja leyéndolo! :D

viernes, 19 de marzo de 2010

Segundo frisbee-aniversario

Este fin de semana hace exactamente dos años, Ana me convenció para ir a jugar a un juego muy raro llamado Ultimate Frisbee. Fui al parque, corrí como nunca en mi vida, y cuando ya no podía mover un solo músculo en mi cuerpo, alguien gritó: partido a 13!!! y jugué al menos 13 puntos más... sin suplentes. Pasé la noche vomitando y al día siguiente tuve fish duty. Muy triste. Pero seguí jugando, y aquí estoy, dos años después, anunciando el inicio "oficial" de la temporada de Ring of Fire. En verdad el núcleo duro del equipo empezó a jugar hace ya un tiempito, desesperados como estábamos de no movernos en todo el invierno, y la nieve no nos asustó:

Pero mañana vienen los novatos, así que nos toca enseñar. Hasta hemos hecho un póster que hemos colgado en el instituto y mandado por e-mail a todo el mundo. A ver qué tal se nos da. La primavera ha llegado para quedarse.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Camarero, camarero!! Una de Chiripones!!

Sábado por la mañana, desayuno rápido en casa, Garrett le pone vinagre en vez de aceite a la tostada, al coche y rumbo a Punta Umbría. Buen tiempo, cielo despejado y muchas ganas de ultimate.
Llegamos a Punta, encontramos los campos y al llegar, buscamos a nuestros respectivos equipos: yo en Budweiser, Nate en Stella Artois, Per y Garrett en Kronenberg 1664, y Alex en Heineken.
Se nota que lo más importante del frisbee es la cerveza de luego?

Cuatro partidos el sábado. Mi equipo al menos, muy bueno en todos los sentidos. Ganamos tres y perdimos uno. Conectamos desde el principio. Estaba claro que Flo sería el capitán, pero se portó muy bien, nos turnábamos para ser handlers y las chicas jugamos tanto o más que los chicos. Estuvo bien ser de las "mejores" del equipo. Se juega más, se disfruta más y también se aprende mucho.

Mucho buen rollo con los Frisbillanas, y muchas ganas de jugar con ellos alguna vez en Sevilla.
Mi familia apareció por allí a pasar el día, y en vez de sandwiches cutres pude comer paella entre partido y partido. Oh yeah. Parece que les gustó ver por fin a qué dedico mis domingos por la tarde en Dresden, ¡e incluso le compraron un disco a mis sobrinos! Mi padre se cogió una silla del chiringuito y se sentó en una esquina del campo a analizar mi juego:
Elena... vais perdiendo!!
Al acabar los partidos, a casa a ducharse, distribuir las habitaciones y a cenar al restaurante. Unos "chiripones" buenísimos y paella de nuevo!
Y luego... fiesta! Nos dieron el plan de juego del dia siguiente, y Nate y yo descubrimos que jugábamos el uno contra el otro en el primer partido de la mañana, que venía siendo a las 10.30am.
Nate: I'm gonna get you drunk so you don't beat us.
Elena: I'm gonna get YOU drunk, man.

Y así fue. Uno tras otro nos fuimos bebiendo él sus Pamperos con hielo y yo mis Legendarios con coca-cola. Al final me cansé de pedir y le enseñé a pedir en español, ¡y lo consiguió!. Incluso le dieron mejores vasos que a mí. La fiesta fue genial, bailamos hasta sevillanas...
Muy buen rollo y copas en condiciones, que en Dresden no hay manera.
A las 3.30 decidimos que mejor nos íbamos a dormir si queríamos no cagarla demasiado en los partidos al día siguiente. Al llegar a mi habitación, llamé al timbre en vez de encender la luz, lo cual no le hizo mucha gracia a Alex, que dormía como un bebé desde las 11 de la noche... espero que me lo perdonara :S
Cerré los ojos a las 4 y a las 9 el despertador estaba sonando... ¡más ultimate nos espera! Nos arrastramos como pudimos a los campos. Mi voz era un poema. Sólo de pensar en echar a correr en la arena de nuevo...
Mi equipo ganó los tres partidos, y quedamos terceros. Por primera vez alguien me pidió que jugara los puntos importante. Guess I'm getting better!
Nos perdimos la entrega de premios porque teníamos algo de prisa, pero Frisbillanas nos regaló un disco de agradecimiento por haber ido al torneo :)

Un 10 para Frisbillanas y el Chiripones 2009. Chapó. El año que viene, Ring of Fire no se lo pierde.

lunes, 26 de octubre de 2009

Un fin de semana cualquiera en Dresden

El viernes por la tarde acabé de convencer a los que me quedaban del equipo de frisbee para ir en Diciembre a la III Edición de Chiripones, el torneo de beach ultimate frisbee que se celebra en Punta Umbría. Allí que estaré en el puente de la Inmaculada con cuatro chicos de los más graciosos que se dan por estos lares. El viaje promete, y mucho. Qué ganas.
Luego Abi me invitó espontáneamente a unirme a cenar en Villandry, y me comí un rape delicioso, seguido, cómo no, de la única e inigualable crème brûlée de la casa.
El sábado por la mañana desayuné en skype con mi hermana, que estaba de cumpleaños. Luego trabajé un par de horas, y cuando acabé en el lab estuve paseando por el centro. Ya huele a Navidad en Dresden. Por la noche vi "Das weisse Band", la última de Michael Haneke, que resultó ser de una belleza absoluta.
El domingo me regalaron una hora más de sueño, luego fui a trabajar otro par de horitas y luego tuvimos una sesión genial de frisbee, un poco pasada por agua al principio pero muy divertida después. Vinieron también Nadine, TWP y Christian, tres de los Deckels y, como siempre, nos hicieron sudar. Además de mejorar en frisbee, parece que estamos consiguiendo establecer como norma el hablar sólo en alemán durante todo el juego y la subsecuente cerveza. Nos pegamos, como siempre, unas cuantas risas y luego a casa, duchita, pijama y mantita en el sofá.
Sé que me repito mucho, pero no hacer nada "especial" en el fin de semana hace que sea de lo más especial.
Quizá haya ayudado el hecho de haberme despertado estos días feliz por ningún motivo y por todos a la vez.

jueves, 13 de agosto de 2009

Uniendo el firmamento

Hace dos fines de semana fuimos a Aš, en la República Checa, a cinco km. de la frontera con Alemania (o, como ellos dicen, en medio de Alemania pero con mejor cerveza) a un torneo de Frisbee que organizaban los Terrible Monkeys.

Por la noche, al volver de la fiesta donde se bailó desde la Macarena hasta Michael Jackson pasando por Lou Bega o Nirvana, me di cuenta de que se veían muy bien las estrellas. Me vi transportada a mi infancia en Villafranca, cuando cogíamos una manta y una tableta de chocolate y nos tirábamos en la era a contar estrellas fugaces.

Mientras unos locos jugaban al frisbee luminoso en mitad de la noche, cogimos en efecto una manta y nos tiramos en el césped de los campos de juego a mirar las estrellas. Como en aquellos años, cada vez se notaba más la humedad y el frío, y cada vez se veían mejor las estrellas. Conté tres fugaces. No pedí ningún deseo. Hace mucho tiempo que aprendí que la superstición es mentira. Oímos cómo los demás volvían de la fiesta. Oímos cómo los del frisbee luminoso se iban a dormir. Seguí contando estrellas y recordando cómo en aquellos años nos dividíamos el firmamento a partes iguales: de la Vía Láctea hacia la derecha es mío, de la Vía Láctea hacia la izquierda, es tuyo. Seguimos charlando y compartiendo pensamientos como hacemos siempre. Sentí cómo esa amistad se iba fortaleciendo con el paso de las estrellas, fugaces o no. Sentí que, a pesar del frío, hubiera podido ser capaz de quedarme allí muchas más horas, escuchando, comprendiendo y aconsejando. Siendo escuchada, siendo comprendida y recibiendo consejos dados desde el fondo del corazón.
Fue lo mejor del torneo.

viernes, 17 de julio de 2009

No pude jugar

Ayer tuve un día de mierda. Fue un día de mierda más entre otros tantos, desde hace unas semanas. Hoy está siendo otro día de mierda, y mañana probablemente también.

Pero ayer hacía sol, y estuve todo el día pensando que, al menos, era jueves, y jueves significa frisbee. Al menos, podría estar tres o cuatro horas corriendo en el parque jugando al frisbee. Al menos podría desconectar y soltar un poco de la rabia acumulada lanzando el disco. Era lo único bueno que iba a tener el día de ayer. Y no pude jugar. And I couldn't f*ucking play. Da igual por qué, importa el qué: no-pude-jugar.

Estaba TAN furiosa. Caminaba de extremo a extremo del campo, intentaba auto convencerme de que no me dolía tanto, de que se me iba a pasar y podría jugar. Pero no pude. Lo único bueno de mi día, ni siquiera ocurrió. Y tuve que estar ahí sentada, viendo cómo los demás jugaban. Y me puse aún más furiosa.

Hacía años (exactamente 6) que no estaba tan furiosa por algo. Evidentemente, en el caso de ayer el motivo no sólo era que no pude jugar. Evidentemente. Pero la rabia que sentí me recordó tanto a aquellos días que me puse aún más furiosa.

Luego decidí que ya era suficiente sufrimiento no poder jugar como para encima estar ahí viendo a los demás. Cogí mi bici y me fui a casa. Lloré por el camino, lloré cuando llegué a casa y lloré en la ducha. Y después de todo eso, cuando creí que nada malo podría pasar, porque al día le quedaban 2 horas, tuve que hacerle un favor a alguien que ni siquiera me cae bien. Y volviendo a casa lloré, y me acosté y lloré.

Y todo (incluyendo el día de mierda de hoy) hubiera sido tanto mejor si ayer hubiera podido jugar...

domingo, 25 de enero de 2009

Season Start

Hoy hemos empezado la temporada de frisbee. Según cuentan los anales del equipo, ha sido un récord absoluto: 25 de Enero, nieve y mucho frío!!!
Como el Biergarten aún está desmantelado por el invierno, y para no perder la tradición de la bebida post-partido, Mario (el de la gorra blanca) ha traído un termo gigante de té y otro de Glühwein, y Jakob (segundo por la derecha) una tarta de chocolate buenísima. Ha habido alguna que otra caída en el hielo/nieve, y hemos probado nuestros nuevos discos...
Sinceramente, el mejor domingo por la tarde de todo el invierno :)

viernes, 13 de junio de 2008

Burn, burn burn!

El finde pasado Ring of Fire fue al torneo de Ultimate de Halle, aquí bien cerquita de Dresden.
Jugaban 24 equipos, jugamos siete partidos, ganamos uno y perdimos seis. Nuestros contrincantes fueron los Hallörchen (2 veces), Schleudertrauma, Fischbees, Pizza Volante, The Saxy Divers y Traktor Vorhand.
Se nota que nosotros "jugamos" a frisbee en el parque los domingos, porque los demás equipos tenían miles de tácticas y técnicas que nosotros intentábamos aplacar con nuestra táctica favorita: FAST and CHAOTIC.
Un fin de semana de sol, deporte y muuuuuuchas risas. Acabamos los últimos, pero todos los equipos contra los que jugamos nos puntuaron máximo en el Spirit of the Game, así que ganamos el Spirit Prize.

Si es que a veces lo más importante no es ganar...

domingo, 30 de marzo de 2008

Ultimate Elenita

Me convencieron el viernes para ir el sábado a jugar al Ultimate. Ya había ido a verlos un par de veces jugar, pero nunca me había animado. Ana y Jakob van siempre, y el viernes durante la beer hour me convencieron. No tenía nada mejor que hacer el sábado, así que les dije que iría.
El ultimate se basa en dos premisas: no contact y fair play. Es decir, no se hacen faltas y todos juegan limpio, por el mero hecho de jugar y pasárselo bien. El ejemplo que mejor ilustra esto es que no hay árbitros; son los propios jugadores los que deciden si ha sido punto o si no, si el disco estaba fuera o no, etc. Todo esto se resumen en el Spirit of ghe Game, o SOTG:

Ultimate has traditionally relied upon a spirit of sportsmanship which places the responsibility for fair play on the player. Highly competitive play is encouraged, but never at the expense of the bond of mutual respect between players, adherence to the agreed upon rules of the game, or the basic joy of play. Protection of these vital elements serves to eliminate adverse conduct from the Ultimate field. Such actions as taunting of opposing players, dangerous aggression, intentional fouling, or other 'win-at-all-costs' behavior are contrary to the spirit of the game and must be avoided by all players.*

Ayer fue la primera vez que jugaba. Casi ni me acordaba de cómo se lanzaba un frisbee, así que supuse que lo iba a coger poco durante el juego. Me harté de correr, ayudé a marcar dos puntos, me lo pasaron muchas veces más de las que imaginé en un principio, y nadie, nadie se quejó porque "los nuevos" jugáramos peor o perdiéramos puntos. El SOTG estaba presente.

Lo que quiero decir, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda, es que me lo pasé bien jugando, jugando así. La mayoría de la gente pertenecía a alguno de los institutos científicos que forman la Biopolis Dresden, así que más o menos de vista, los conocía a todos. Pero con pocos había cruzado antes más de 15 palabras. Después de casi 4 horas jugando (acabé reventada, hoy me duele todo) nos fuimos al Biergarten de al lado a tomarnos nuestras cervecitas y charlar. Nadie, absolutamente nadie, jugó sólo para ganar. Nuestro equipo fue todo el tiempo mucho peor (llegamos a ir 3 a 10) y al final ganamos por 15-14. Y allí nadie se picó, nadie se metió con "los nuevos" y nadie maldijo por perder el disco o perder un punto. Después de cada punto más o menos, había que sustituir a alguno por algún suplente, porque éramos muchos, y nunca nadie, se peleó por salir o entrar.

Yo hace mucho tiempo que no juego a un juego de equipo, pero desde luego nunca ha sido así de apacible. Siempre recuerdo piques por perder el balón, o gritos cuando hacías algo mal, o cosas así. El caso es que me gustó mucho el deporte, me gustó mucho la compañía (que por lo que me han contado cambia cada semana) y me gustó mucho la facilidad con que transcurrió toda la tarde.

No saben lo que han hecho... ahora no se van a librar de mí... MMMUUAAAHHHJAJJAJAAAAA

Por cierto, un par de fotillos e información de lo que ocurre cada domingo en Dresden...





*Ultimate se ha basado tradicionalmente en un espíritu de deportividad que responsabiliza a cada jugador para que practique un juego limpio. Se anima a jugar competitivamente, pero nunca a costa de romper el mutuo respeto entre jugadores, el seguimiento de las reglas o la simple alegría por jugar. La protección de estos elementos vitales sirve para eliminar del campo de ultimate las conductas adversas. Acciones como reírse de los oponentes, agresiones peligrosas, faltas intencionadas o cualquier otro comportamiento para "ganar a cualquier precio" son contrarias al espíritu del juego y todos los jugadores deberán evitarlas.