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viernes, 5 de mayo de 2006

Hace un año



Hace un año, yo estaba en Hamburg, pensando ya más en el fin de mi Erasmus que en el principio. Hoy me he puesto a revisar fotos, hacía tiempo que no las sacaba, y una mini-recaída en la depresión post-Erasmus, me ha hecho rescatar los CDs y echarles un vistazo. Hace un año empezó a acabarse el mal tiempo en Hamburg. Empezábamos a ir al parque a tumbarnos al sol, empezábamos a "grillen in Stadtpark", a cambiar abrigos por chaquetas y a guardar las bufandas. Hace un año salí a dar un paseo porque creía que iba a salir el sol. No fue así exactamente, pero disfruté del paseo y de la compañía de la que era (y es) mi ciudad. Salí de mi casa en Borgfelderstrasse y tiré hacia el centro, dirección Rathaus. Llegué a Hauptbahnhof y curioseé en los puestos de flores que tanto gustan a los alemanes. Seguí caminando hasta llegar al Rathaus y luego volví sobre mis pasos para darle la vuelta al Binnenalster, el lago que está en el centro de la ciudad. Recorrí Jungfernstieg, pasé por delante del hotel Vier Jahreszeiten y llegué al Kennedy-Brücke. Decidí seguir el paseo por el Aussenalster, la continuación del lago más allá del centro. Ya había gente navegando, y, como siempre, gente haciendo deporte por las orillas. Caminé un poco por la orilla Oeste, como hasta la embajada americana. Volví y crucé el Kennedy-Brücke. Seguí caminando por la orilla Este del Binnenalster y al final, llegando de nuevo a Jungfernstieg, me encontré con esto:



No saldría el sol, pero a mí me mereció la pena el paseo.

martes, 7 de marzo de 2006

Refrán

















Dicen que "al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver"

Estando allí volví a Sevilla. ¿Por qué no voy a volver a Hamburg?

lunes, 20 de febrero de 2006

Ich will zurück!!

Yo no es que quiera ser pesada, pero sé que a veces lo soy. Admitirlo es el primer paso para solucionarlo, ¿no? Es que la gente dice que es leyenda urbana, rumor de pasillo, chismorreo de corral de vecinas, pero no lo es; no es nada de eso. Hablo de la depresión post-Erasmus. Es real, sucede, y la estoy viviendo. El punto álgido de la depresión es el mes siguiente a tu vuelta. Ese mes sí que fue horrible. Todo allí era mejor.

Pues en Hamburgo hubiera llegado a tiempo, como el metro siempre venía a su hora...

Pues cuando en Hamburgo hacíamos fiesta española, siempre estaba llena, éramos los más máquinas.

Sí, sí tengo frío, ¿qué pasa? ¿Es que por haber vivido un invierno en Alemania tengo que volver inmune al frío?.

Ay, pues en Hamburgo siempre llovía así, no sé de qué os quejáis.

Luego, conforme pasan los meses, se te pasa un poco, y te vuelves a acostumbrar a vivir en tu casa, con tus padres. Vuelves a olvidarte de lo que es llegar a casa y tener un maravilloso "nada" en la nevera, vuelves a encontrar la ropa limpia dobladita en tu cama y se te olvidan esas maravillosas excursiones al sótano de la residencia cargada de ropa sucia. Esas tardes interminables en la Mensa, de "sobremesa", esas cervecitas en el 99 cts, esas noches en la Europa, ese camino desde U-Bahn St. Pauli hasta Reeperbahn, acabar en el Pudel a las 6 de la mañana, tomarte un Döner en el Osbek e ir a terminar la noche (o empezar el día) en el Fischmarkt, con miles de hamburgueses que se levantan a esa hora para ir a comprar pescado. Esas días, cuando al fin salió el sol, en el Stadtpark, luego en la playita, esos carrerones porque el metro "fährt sofort" y esa Multi Kulti con nuestros 100 litros de sangría...

Pero hay temporadas, como esta que atravieso ahora, en que todo esto vuelve, vuelve con más fuerza todavía, y quieres retroceder justo un año y estar allí con todo el mundo, viviendo de nuevo todo aquello, volver a ser Erasmusstudentin y que las calles de Hamburg vuelvan a ser tu rutina. Volver a coger cada mañana el S21 para ir al laboratorio, volver para ir a clase, almorzar en la Mensa, que Alberto llegara diciendo que le va a dar una embolia cerebral, que Patri llegara con su desastre habitual y hubiera perdido un par de Scheins, que Rosa viniera con alguna herida/infección/resfriado o similar, que María apareciera arreglándose el flequillo o Ruth hablando con su Mikel por teléfono. Que Viole nos contara su última conquista, Carlos nos enseñara su nueva camiseta, que planeáramos qué hacer el viernes, que Rubén, Pollo y Cuevas montaran una de sus fiestas improvisadas. Que Hummel Hummel volviera a ser paisaje urbano.

Todo esto y mucho más fue Hamburg 2004/2005, y a veces vuelve con mucha nitidez. Vuelve y te duele por dentro que se acabara. Sé que mucha gente se reconocerá en estas líneas, cambiando nombres de amigos, bares, y lugares. Pero todos verán una Erasmus ahí dentro. En Alemania, Italia, Grecia, Polonia, Inglaterra, Francia o Portugal, ser Erasmus es eso, simple y llanamente ser Erasmus.

Y todos vosotros, mis hamburgueses preferidos, veréis que, como siempre, Ich will zurück!!