lunes, 24 de septiembre de 2007

Aahhhhh... a una se le olvida lo que son las verdaderas vacaciones...
Tomar todas esas cosas ricas que no se pueden tomar en Dresden (tinto con limón, aceitunas, legendario con cola, secreto ibérico, gazpacho, patatas revueltas con huevo...), ver a la familia, quedar con los amigos, ponerse al día en cotilleos... impagable.
Hoy he ido a la piscina, a ver si se me quita el color enfermizo que tengo. La gente me ha mirado. No me extraña. A estas alturas del año, la gente esta negro tizón. Y yo estoy nívea. Mañana voy otra vez, jeje.
El sábado estuvimos comiendo con mis primos y sus hijos. Seis niños en total, de entre siete meses y 7 años. Disfruté de ellos un montón. Una de las cosas que me da pena de vivir lejos es que me los estoy perdiendo. A los mellizos, que nacieron en Febrero, los he visto sólo dos veces. Ayer hasta le di la papilla al niño. Y me encanta estar con ellos, pero los veo de higos a brevas :(
Esta noche he quedado con Emilienko, por los viejos tiempos. Esta semana me pasaré por la UPO, a visitar a la gente del laboratorio, a ver qué tal van las cosas por aquí.
Me encanta no tener nada que hacer

Aunque por otra parte... quiero hacer experimentos!!!!

6 comentarios:

Marduk dijo...

Adoro no tener nada que hacer...

foncu dijo...

Ayer te llamé y tenías el movil apagado o fuera de cobertura... siempre me acuerdo de ti cuando paso por la alameda, es inevitable. Espero que disfrutes tus vacaciones!!

Gacela dijo...

Yo también estoy disfrutando los últimos días de vacaciones, sin obligaciones y haciendo lo que me apetece. Y otra cosa en común... también estoy blanca nivea, aunque en mi caso porque cuando me pongo al sol lo único que consigo es quemarme, bih.

Emilienko dijo...

Qué bien lo pasé anoche. Fue una velada tranquila, agradable, con una gran compañía, todo un lujo que no está al alcance de todos.

Me gustó verte y comprobar que estás mejor que antes, o al menos, eso me pareció.

Bito dijo...

¿piscinas abiertas todavía? ¿dónde?

Oniriko dijo...

Experimenta en un supermercado, o en una parada de autobús; ponte a decirle cosas raras a alguna señora, o en alemán a algún policía, o yo qué sé.

O haz los típicos experimentos de cuando éramos unos críos de vacaciones: resto de cerveza, tinto con limón, algún refresco, aceitillo y restos de fritura de alguna tapa, todo junto en un vaso, quizás con su poquillo de albero del suelo de la terraza donde estuvieras cenando, por supuesto más allá de las 11 de la noche.

Qué tiempos aquellos...