miércoles, 16 de agosto de 2006

Canadá (III)

Quebec es una ciudad que conserva sus murallas (la única de América del Norte). Dentro de las murallas, todo se parece a Francia. La ciudad se convierte en pueblo y todo el mundo pasea. Coincidió que cuando estuvimos allí se celebraban Les Fêtes de la Nouvelle France, y todo el mundo andaba por la calle disfrazado así:


Quisimos seguir emulando a Verano Azul, así que un día alquilamos unas bicis y fuimos a ver las cataratas del Montmorecy. Mucho menos colapsadas que las del Niágara, nos gustaron mucho más, aunque sí, vale, no son tan impresionantes. Nos tomamos un descansito en unas rocas, junto a unos rápidos. Si es que a nosotras lo que nos gusta es el campo, leñe.


En Quebec se puede pasear por la callecita de los pintores, se puede cotillear por los puestos, es una ciudad tranquila. Había espectáculos por la calle, con motivo del Festival. El último día nos dimos un homenaje y cenamos raclette. Quien no la haya probado nunca, adelante.


Paseando por Quebec y comiendo raclette. Maremía qué hambre.

Del viaje sólo nos quedaba volver a Toronto y luego a España. Llegamos sin mochilas, y las recibimos tres días después. Y eso que íbamos a Barajas y no a El Prat...

PD: Canadá (I) y (II) sólo se ven editadas desde el Archivo de Agosto. No sé por qué, Blogger no moe quiere.

6 comentarios:

Elenita dijo...

Ah no, pues ya se ven desde la pantalla principal. Olé.

florecilla de alcanfor dijo...

¡Bien, ya hay fotos! Menudo reportaje, dan ganas de irse ya a Canadá.

Hace poco hicimos una cena de raclette para 10 personas, fue en el campo a la luz de antorchas y velas y con el lío típico que se organiza hasta que todo el mundo tiene comida en el plato (estuvo Kilian también, que no la conocía y le encantó).

Yayo Salva dijo...

Estuve en Québec en mayo pasado, profesando en la universidad. Coincido contigo en que la ciudad vieja tiene muchos encantos. Aunque muy invadidas por turistas (yo uno de ellos), me encantaron las tabernillas junto al viejo puerto.
Celebro que os lo hayáis pasado bien. Yo no tuve ocasión de ver tanto país como vosotros. Claro que yo iba a lo que iba.
Un saludo.

Elenita dijo...

Jajaja... en mi casa también se montan unos pollos cuando hay raclette, Florecilla. Sobre todo porque el que nunca la ha comido el pobre come muy poco porque no le pilla el ritmo a lo del queso.
Yayo Salva, nosotras hemos visto poquísimo... allí nos topamos por ejemplo con una chica suiza que llevaba cinco semanas viajando por Canadá y aún le quedaban otras seis!!!! Es tan grande que en diez días (lo que estuvimos nosotras) no ves apenas nada. Pero no nos importa, así tenemos excusa para volver!!!

Nuria y Jose dijo...

guapísimas las fotos. Raclette, una guerra que llevan Francia y Suiza por saber quien la inventó. Yo creo que fueron los suizos, me molaría mucho más flipar con un plato suizo que con uno francés. cosas mias. un beso y buen finde

once dijo...

Cuando hablas de raclette te refieres a esa especie de parrilla portátil que se pone en la mesa y que tiene unas palitas para fundir el queso y mantener las cosas calientes??

... si es eso mola, de hecho tengo una en casa.

Me ha gustado lo que has contado de canadá. Especialmnte Quebec... será que en el fondo somos europeos.