martes, 8 de agosto de 2006

Canadá (II)

En Toronto subimos a la CN Tower, y como dice el chiste, desde la torre más alta de Toronto, lo que se ve es “torontontero”, así que con un poco más de vértigo y un poco menos de curiosidad bajamos a la superficie, a 22km/h y con los oídos muy taponados.

CN Tower, de día. Y lo que se ve de noche, es decir, la malla de protección. De Torontontero, nada.

VIA Rail Canadá hace descuentos para estudiantes, así que amortizamos los euros que nos habíamos gastado en sacarnos el ISIC y nos fuimos a Ottawa, la capital que no parece capital. Casas señoriales, castillos como de la Edad Media, canales con esclusas, y un Parlamento precioso sobre una colina. Sobre la fachada del edificio proyectaban por la noche un espectáculo de luz y sonido: Canada, the spirit of a country. Precioso. Lo que más me emocionó fue que al final, cuando sonó el himno nacional, todo el mundo se puso en pie. Los canadienses se identifican con su país, y luchan para que sea perfecto en la medida en la que pueden. Me gusta ese tipo de patriotismo. El héroe nacional es Terry Fox, un tipo que, con una pierna ortopédica, corrió por todo Candá en su Marathon of Hope para recaudar dinero para la lucha contra el cáncer, que le arrebató su pierna derecha cuando tenía 18 años.

Todas las personas con las que nos encontramos durante todo el viaje fueron amables con nosotras, y nos brindaron toda la ayuda que necesitamos. Les gusta dar esa imagen entrañable, y nada más llegar, se nota. Les gusta serte útiles.

Volviendo a la crónica, en Ottawa es imprescindible pasear por Byward Market, un mercado de los antiguos, con miles de puestecillos en los que pararte a curiosear y buscar aquél en el que el sirope de arce (esto es lo que dice Wikipedia sobre él) sea más barato. Dormimos en la antigua cárcel de la ciudad, ahora reconvertida en hostal. No está mal, pero las camas son algo incómodas...
Un día almorzamos en un restaurante clavadito al de Grease. Los mismo batidos, las mismas torres de tortitas... genial!

Byward Market, y mucho sirope de arce. El hostal da un poco de grugru, pero luego te acostumbras. El Parlamento. Lo siento, pero las del espectáculo salen muy oscuras.

De Ottawa cogimos otro tren hasta Montreal. De nuevo, miles de rascacielos y calles trazadas con tiralíneas. Nos pilló allí una ola de calor. Pero no seco, como el de Sevilla. Aquello parecía una sauna, casi era posible ver la humedad suspendida en la atmósfera. Y por las noches, el chaparrón “made in Canada” de turno. Dos noches estuvimos, dos chaparrones nos cayeron encima.


Rascacielos e iglesias a punta pala. Chinatown. La zona del puerto.

Muy bonita la parte del puerto y muy interesante la ciudad subterránea. Vimos muchos gays y lesbianas por la calle, y casi todas las tiendan ondeaban la bandera gay. Nos preguntamos si es que estaríamos en el barrio gay de Montreal... pero no. Se trataba de los Outgames, los primeros juegos olímpicos para gays, lesbianas y transexuales, que se estaban celebrando allí justo cuando llegamos nosotras. Aprovechando el 30º aniversario de los JJOO de Montreal 1976, pues allí que estaban compitiendo. Muy buen ambiente

Una vez más cogimos un tren y nos fuimos hasta Quebec. Pero eso será otro día.

8 comentarios:

Nuria y Jose dijo...

esperamos con ganas ver esas fotos. cuando vivía en suiza tenía un amigo que era de Calgary y unos años mas tarde vino un tio a clase durante medio año que era de Quebec. Siempre he tenido ganas de conocer canada. Me decían que la parte francesa francesa es muy peculiar y a su vez difirente... muy autónomos, no?

Elenita dijo...

Por desgracia sólo hemos podido visitar la costa Este porque Canadá es enorme, aunque su vecino del sur siempre acapare la atención, es incluso más grande.
Sí, la verdad es que la región de Quebec es muy peculiar, es como si estuvieras en La France. En el nº 3 de la serie lo explicaré un poco mejor. ;)

Guillermo dijo...

Aun a pesar de los chaparrones canadienses que envidia (sana) me has dado, me gustaría ir por allí algún día, te pediré consejo :-P

Leon el Africano dijo...

A mi me encantó Montreal, estuve un verano allí en un sitio llamado Deux Montagnes, y me pareció una ciudad estupenda, con mucha vida. Los canadienses son gente muy maja en general, muy abiertos, por lo menos los que yo me topé. Es muy bonito el barrio antiguo de la ciudad, hay ferias en verano allí, aparte de las que tu dices, creo. Y es cierto lo del calor, parece mentira pero en julio están a treinta y tantos grados. Estaba rica una cerveza Labat o Labbats o algo así, no recuerdo bien, no sé por qué...Aupa ese canadá!

Elenita dijo...

Cuando quieras, Guillermo. Si vas, intenta ir en otoño, dicen que es mucho más bonito.
León, la verdad es que merece la pena una visita, aunque esté muy lejos y sea muy caro.

Oníriko dijo...

"Muy buen ambiente" dice... jejeje (me ha hecho gracia, pasa algo??? :p)

Elenita dijo...

Hombre Oníriko, que nos tienes a dos velas, eh?? Hombre, pues ambiente sí que había. Tanto del uno como del otro...
;)

once dijo...

Je, eso del "ambiente" me pasó a mí en Amsterdam el año pasado. Llegamos justo en los días del orgullo gay.

El hostal-carcel se parece a mi facultad (la de FCEYE), que el diseño era para una carcel de mujeres, dicen...

Sigo leyendo...