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viernes, 14 de enero de 2011

A 3 días escasos de ser doctora

Llevo toda la semana super tranquila. Ni gota de nervios. El hecho de saber al 150% que NADA puede hacer que no me den el doctorado ayuda, la verdad. Yo creo que ni escupiéndole a la cara al tribunal me suspenderían.

Así que la dificultad, el problema, el asunto, como queráis llamarlo, se reduce a no hacer demasiado el ridículo en el proceso de doctorarte. Aquí tenemos el llamado Rigorosum, en el que dos examinadores tienen cada uno 25 minutos para preguntarte lo que quieran sobre un tema previamente acordado que no tiene nada que ver con tu tesis. Yo he elegido estudio comparativo de regeneración desde hidras hasta vertebrados, con Elly Tanaka, y desarrollo neural, con énfasis en señalización y patterning, con Michael Brand. El Rigorosum, por suerte, es a puerta cerrada. Justo después del Rigorosum, viene la Disputation, que es la defensa de la tesis en sí. Tienes 30 minutos para contar al público lo que has hecho durante cuatro años. Es un poco injusto porque es muy poco tiempo para tantas cosas, pero al final todo el mundo se alegra de que no sea más largo, por aquello de no extender la agonía más allá de lo estrictamente necesario.
Volviendo al tema del ridículo, la Disputation no me da miedo. Es mi trabajo, es mi charla, es mi momento, soy la que más sabe del asunto y lo voy a hacer bien. El Rigorosum es lo que me da un poco más de aprensión. Que te pregunten algo básico del tema de regenaración y no lo sepas, después de trabajar cuatro años en el laboratorio de al lado (literalmente) es algo embarazoso. Y que además pretendas que luego esa señora te dé una nota decente, aún peor.
Así que después de toda la semana llevando el tema con mucha calma, hoy me ha dado el ultra ataque de nervios, y no sé muy bien por qué. Al fin y al cabo, lo peor que puede pasarme es hacer el ridículo durante 50 minutos. Y yo las he pasado peores.

Así que... allá vamos.

martes, 11 de enero de 2011

El día D (de Defensa) se acerca

Hoy, la PhD Office de mi programa de doctorado ha mandado "el e-mail". Ya no hay vuelta atrás:

Dear all,

Elena, Heisenberg Group, will defend her thesis

"The Role of Cell Division Orientation during Zebrafish Early Development"

on
Monday, 17 January 2011, at 16:30,

MPI-CBG, small auditorium.

Everybody is very welcome!

Y mi nivel de histerismo sigue creciendo... yo lo único que quiero es abrir el champán de después...

martes, 21 de diciembre de 2010

Sentirse identificada con TBBT no tiene precio

Me gusta The Big Bang Theory. En cierto modo, mis amigos y yo (los que nos dedicamos a la investigación) nos parecemos bastante a Sheldon, Leonard, Raj y Howard. La diferencia es que ellos hablan de Física e Ingeniería y nosotros hablamos de Biología Celular y Microscopía. Todo el rato.

La llegada de Amy, la novia de Sheldon, a la serie ha creado una razón más para continuar viéndola: ahora hablan de cosas que entiendo. A partir del minuto 00.12, Amy menciona el 2-photon-microscope, mi amigo inseparable durante los últimos cuatro años. No sabéis la alegría que me dio cuando vi este capítulo :)

Y vale que a veces nos saltemos las normas, pero eso de no quitarse los guantes después de tocar un cerebro humano es simplemente ASQUEROSO.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Saliendo del pozo (II)

No todo es malo.

Ayer las integrantes de sección sureuropea del laboratorio fuimos a casa de V. a cenar. Nos hizo una pasta carbonara buenísima (sin nata) y pasamos una velada estupenda en medio del bosque. No fue estupenda sólo por la comida y la compañía.

Resulta que yo ahora soy la "senior person" del laboratorio. Es decir, la persona que lleva más tiempo en él. Y resulta que mi relación con mi jefe #1 ha evolucionado en los últimos meses más que en los cuatro años anteriores, y ahora, por fin, estoy empezando a comprenderle. Ayer, V. y yo intentábamos hacer ver a I. que debía contarle al jefe sus inquietudes sobre el proyecto. Que si ella pensaba que no iba a ninguna parte, debía hacerselo saber. De pronto, me di cuenta de que me importaba una mierda el proyecto, si funcionaba o no, si derivaba en otra cosa o no. Me di cuenta de que lo que más me importaba era que I. no sufriera más de lo que ya ha sufrido desde que se unió al laboratorio. Me acordé de mi último año, de que a pesar de que yo he tenido muchísima suerte con la rapidez con que hemos publicado mi artículo, he sufrido otro tanto. Y que si, por lo que parece, su proyecto sigue por el camino que lleva ahora, ella va a sufrir aún más para publicarlo. Y todo eso me dio igual, pero no podía soportar la idea de que ella fuera a tener que pasar por toda esa mierda. Lo mismo con V. Es la cuarta persona en el laboratorio que entra en él con la tarea principal de clonar e-cadherin. Y no quiero que ella pase tampoco por el auténtico calvario que es hacer esa clonación para, al final, abandonarla como los tres anteriores.

Y lo bueno de todo esto, la tercera razón por la que la velada fue estupenda es que pude darme cuenta de que dejar la investigación, opción que contemplo como la más plausible estos días, sigue siendo la más acertada.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Almost there

No me reconocí a mí misma cuando ayer dije:

"Ea, y ahora ya sólo tengo que terminar de escribir la tesis, pero eso ya es una tontería. Y la semana que viene, libre."

Nunca hubiera pensado que 'terminar de escribir la tesis' (que se dice pronto) se convertiría en 'una tontería'. Pero, amigo, qué gran amiga puede ser la perspectiva. Ayer, exactamente tres semanas después de mandar la revisión de mi artículo a la revista, nos llegó un e-mail del editor diciendo que estaba aceptado 'pending some minor text modifications'. Y ahí estaba Elena, con el corazón como una estampida de búfalos, llorando como una gilipollas sin saber a quién llamar, qué hacer, si gritar o no (no grité porque estaba en la biblioteca, pero al salir me desquité).

No sé qué va a pasar cuando mi nombre salga en el PubMed :)

lunes, 16 de agosto de 2010

Vocación científica

Escribir la introducción de la tesis está siendo un ejercicio difícil, pero muy interesante. Empiezas por releer los artículos que leíste en tus primeros meses de doctorado y a los que has vuelto de vez en cuando para comprobar cosas durante los cuatro años. Leyéndolos, por fin vas y buscas esa referencia... y la lees. Y ésta te lleva a otra, y a otra y a otra y a otra. Te das cuenta de que, si hubieras leído esos artículos hace cuatro años, quizá hubieras hecho aquél experimento antes, y definitiviamente NO habrías hecho aquel otro.

Me estoy dando cuenta de que los doctorados hoy en día se basan en la producción pura y dura. No es culpa de los jefes, pues ellos también están bajo la presión de publicar (cuanto más, mejor) para conseguir más becas, otra plaza, un tenure, un professorship, etc. Sin embargo, nos están robando a los doctorandos la alegría de descubrir por nosotros mismos qué se ha hecho, qué falló, qué funcionó, la increíble experiencia de releer a los clásicos de cada campo, de flipar literalmente con los experimentos que se hacían cuando yo anda aún colgada de las faldas de mi madre. Es toda una lección de humildad, y también la realización de que, realmente, no hay nada nuevo bajo el sol. Los experimentos que hacemos hoy en día son exactamente los mismos que hace treinta años, sólo que con mejores microscopios, más exhaustivos y con películas más molonas.

Sin embargo mi doctorado, que pronto va a haber durado cuatro años y muy poco, ha dado para un artículo (cuando se publique, si es que se publica (!) pordiosquesepubliqueometiroporlaventana).
Un solo artículo, y os prometo que no me he rascado la nariz más de lo estrictamente necesario. He trabajado básicamente seis días a la semana, una media de doce horas al día. Si hubiera dedicado al background research el año que mi doctorado hubiera requerido, hubieran sido cinco años, lo cual está fuera de los límites de mi IMPRS. (International Max Planck Research School)


No es un mal sistema, porque funcionar, funciona. Todos publicamos y todos nos vamos de Dresden con nuestro título de Doctor bajo el brazo. Sin embargo, creo que este sistema ahuyenta a los que no veníamos con las ideas clarísimas de querer hacer carrera científica. Nos metieron de lleno en el diseño de experimentos, a veces se nos dijo cuáles debíamos hacer y cuáles no, sin llegar a entender por qué sí o por qué no. Creo que si muchos de los que ahora nos planteamos dejar la investigación hubiéramos tenido la tranquilidad para leer, buscar y descubrir por nosotros mismos, otro gallo nos cantaría. Ojo, no estoy diciendo que la Ciencia pierde algo sin nosotros. Creo que más bien nuestras habilidades se han reenfocado hacia otros campos. Lo que sí estoy diciendo es que si los jefes quieren que ciertos estudiantes se queden, deberían aflojarles la correa y dejarles algo más de espacio al principio.


(Disclaimer: Hablo por propia experiencia y un n=1, es decir, yo. Y hablo desde lo que conozco, la Biología del Desarrollo en un Instituto altamente competitivo como el mío.)

miércoles, 30 de junio de 2010

Amazings.es

Si quieres ser Amazing...

Amazings (1) from amazings on Vimeo.



Amazings (2) from amazings on Vimeo.



Permance a la escucha. Muy pronto, en Amazings.es

lunes, 28 de junio de 2010

Pronto

Martin y Dorian ya han defendido. Hemo defiende esta semana. Julio, el día 9. Poco a poco mi gente, la de mi año, la que empezó conmigo, se va pasando al lado de los Doctores. Les preguntas, y no se lo creen mucho. Al cabo de un par de días te dicen que se sienten bien, que por fin se dan cuenta de que han terminado, y de que nadie les va a poder quitar lo que han conseguido. Por una parte, el hecho de que mis compañeros de promoción estén defendiendo me agobia. Y por otro, mucho más importante, me da esperanza y confianza. Pronto yo también lo voy a conseguir.

miércoles, 23 de junio de 2010

Podemos

Ya estamos un paso más cerca. Posiblemente el viernes nos manden a casa, pero en estos momentos, siento una mezcla de histeria/alegría/escepticismo/euforia que no sé explicar muy bien.
Mientras, intento volver a mi rutina lo mejor que puedo.


Aclaración: esta entrada no tiene nada que ver con el fútbol.

jueves, 10 de junio de 2010

Mi segunda familia

Hoy, a Mirjam le han aceptado el artículo. Un 'Nature' como una casa. Tras 18 meses de agonía, presentarlo a dos revistas, muchos llantos, muchas peleas con los jefes, más de 100 (sí, cien) versiones del texto y muchas más de las figuras, los tres revisores han dado el visto bueno al trabajo.
Ha llegado al cubículo que compartimos en la biblioteca temblando y casi gritando en susurros: Elena, the paper's accepted!! The paper's accepted!!

Wow.

Me acuerdo de cuando llegamos a Dresden para las entrevistas y la conocí. Y poco menos de cuatro años después, ahí estábamos: abrazadas como las buenas amigas en que nos hemos convertido. Y es que otra cosa no, pero como los amigos que te da un doctorado... pocos.

Congratulations, Mirjam.

martes, 11 de mayo de 2010

Wake me when it's over

He vuelto a la locura de experimentos hasta más allá de la media noche. Me vuelvo a ver, al filo de las 12, sentada ante mi ordenador intentando hacer algo productivo y pensando en que mañana por la mañana tengo que estar aquí otra vez para inyectar. Y ya no tengo más ganas. No me interesan estos experimentos. Mi paper se ha convertido en un estudio del que poco me importan ya los resultados. Respondí mi pregunta, satisfice mi curiosidad hace un rato ya. Todo lo que hago ahora es mano de obra para poder publicar esto. Y, ahora en serio, me importa un bledo el resultado de estos experimentos. A la vez que los hago reescribo el paper e intento escribir mi tesis. No está funcionando demasiado bien.

miércoles, 7 de abril de 2010

Pure scientific joy

Durante el primer anyo de doctorado, uno de los Thursday speakers fue Peter Lawrence. No nos habló de su Ciencia, sino que tituló su charla Why are we scientists? El auditorio se llenó. Supongo que siendo Sir Peter Lawerence se hubiera llenado casi seguro de todos modos, pero estoy segura de que ese título animó a mucha gente a ir a escucharle.
No recuerdo mucho de la charla, excepto que criticó la manera actual de hacer Ciencia basándose en publicar cuanto más y con más alto impacto, mejor. Criticó que hubiera laboratorios que aparcan proyectos interesantes porque no los pueden publicar en la Santísima Trinidad (Cell, Science o Nature). Proyectos buenos, historias bonitas que contestan preguntas importantes, y que podrían ser publicados en otras revistas, quedan en un cajón sin ver nunca la luz. Criticó que eso va en contra del sentido último del hacer Ciencia, que es saciar la curiosidad. Recuerdo que criticó que los jefes de grupo se llevaran todo el honor en los congresos, cuando somos los estudiantes y los postdocs los que nos pasamos horas y horas y horas (y horas y horas...) produciendo los resultados, simplemente porque el nombre de un pez gordo en el programa de un congreso atrae a más gente que el nombre de un desconocido.
Sin embargo, nos recordó que hay algo que nadie nos puede quitar, y que es el motivo último, según él, por el cual somos científicos. Eso que nadie, nunca, nos podrá arrebatar es el momento exacto en que ves un resultado por primera vez. Puede ser a medianoche sentado en el microscopio, y de pronto, al empezar un nuevo stack, ves lo que llevabas anyos buscando. Puede ser en cualquier momento en el lab, analizando datos, y al hacer el test estadístico, comprobar que las diferencias son significativas. Puede ser un día pensando sobre tus experimentos; te pones a garabatear un modelo que intente explicarlos todos y de pronto, ante tus ojos, aparece la respuesta que da cabida a todas tus observaciones. Ese momento no te lo puede quitar nadie. Es tuyo. Eres el primer ser humano en la Historia que ha observado tal o cual fenotipo, o que ha visto que tal o cual diferencia es real. El primero. Por unos momentos nadie más en el planeta sabe lo que tu sabes. Esa alegría indescriptible, esa euforia momentánea, ese eureka de Arquímedes en la banyera es lo que nos hace seguir adelante cuando todo parece ir en contra.
Pensar en que vas a hallar la respuesta es lo que te da fuerzas para venir cada día al lab y pasar aquí jornadas de 17 y 18 horas. Es lo que te compensa cuando, al llegar a tu casa a las 2 de la manyana tienes que elegir entre comer o dormir, y eliges dormir, porque manyana tienes que estar en el lab a las 8 de nuevo. Es lo que te hace negar ciegamente que esto sea una esclavitud y afirmar igual de ciegamente que trabajar 7 días a la semana es lo normal. Me tomaréis por loca, pero no lo estoy.
Os aseguro, y sé que hay científicos a punyados que me apoyan, que es cierto. Yo acabo de vivir uno de esos momentos. Justo ahora. Aún estoy sentada al microscopio, y esto que escribo es mi manera de saltar de alegría por dentro.

Compensa, compensa TODO.

viernes, 26 de marzo de 2010

Los sueños, sueños son

Llevo una semana peleándome con mi jefe porque yo creo que el título que le quiere poner al paper es un poco aburrido, y sobre todo porque creo que tal y como está ahora, no va a entrar donde él quiere que entre.
Cómo estaré de obsesionada con el titulito que anoche soñé el título PERFECTO, junto con el primer párrafo de la discusión PERFECTO, que también me está trayendo de cabeza...

...y ahora ya no me acuerdo. Dammit.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Mi abuela Antonia

Casi lo único malo que tiene tener el mismo móvil desde hace 6 años es que te siguen llegando recordatorios de cumpleaños de gente que ya no está.
El sábado por la mañana sonó la alarma, encendí el móvil, y allí, en la pantalla, parpadeando, ponía "Abuela 92". El sábado mi abuela Antonia hubiera cumplido 92 años. Y no es que yo no sepa perfectamente que el cumpleaños de mi abuela es el 14 de Noviembre. Siempre estuve muy orgullosa de que cumpliéramos años el mismo mes, como si eso significara algo. Pero a esas horas de la mañana aún no era consciente de que era 14 de Noviembre, y el mensaje me pilló completamente desprevenida.

Cuando mi abuela murió, en 2005, yo estaba en Hamburgo. Mis padres me habían dicho que mi abuela estaba muy enferma y que se iban a Jaén a verla, que estba en el hospital. Yo estaba en clase de Biodiversidad, escuchando a unos compañeros exponer su trabajo sobre los lemures en Madagascar. Pendiente del (mismo) móvil. Muy nerviosa, sabiendo que algo no andaba bien. La clase terminó y el teléfono sonó. Era mi padre, que, con la voz rota, me dijo: "la abuela ha muerto". Me quedé sin habla y sentí un vacío en la boca del estómago. Empecé a derramar unas lágrimas silenciosas que nadie notó, o nadie quiso notar (los alemanes, afortunadamente, son muy discretos). Cogí mis cosas y me fui a casa. Nunca pensé que superar aquella muerte estando sola en un país extranjero se iba a convertir en una horrible costumbre. Tampoco pensé en aquel momento que llegaría un día en que me "acostumbraría" a ese sentimiento de impotencia, junto al de energía inacabable que parece querer rebosar tu cuerpo y romperlo todo alrededor.
Cuando volví a Sevilla unos meses después, acabado mi año de Erasmus, mi padre me contó que a mi abuela, de haber podido ir a la Universidad, le hubiera gustado ser científica.
Yo, por mi parte, ya hace tiempo que dejé de preguntarme qué tiene que ver eso con que yo lo sea.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Ciencia en España no necesita tijeras

La publicación de los Presupuestos Generales del Estado para 2010 ha sido una mala noticia para todos los científicos españoles. El presupuesto destinado al Ministerio de Ciencia e Innovación se ha visto mermado en un 15%. Se corresponde este recorte con lo que la Investigación Científica en España necesita? La respuesta es no, un no muy rotundo.

La Ciencia en España NO necesita tijeras. La Ciencia en España necesita recorrer rápidamente el largo camino que tiene por delante para equipararse con nuestros vecinos europeos. Y para eso, necesita que los magníficos científicos españoles trabajen en España, que publiquen en España, y que con esas publicaciones den prestigio a las Universidades y centros de investigación españoles.

Con cuántos papers me cruzo cada día en los que reconozco nombres españoles, y cuántos de ellos están producidos fuera de España? Muchos y muy pocos, respectivamente. Por qué esos científicos trabajan en el extranjero y no en España? Es que no quieren investigar en España? O quieren pero no pueden?

Mi punto de vista es el de una estudiante de doctorado de Biología del Desarrollo que lleva 3 años investigando en en Alemania. Mi instituto pertenece a la Sociedad Max-Planck de Alemania, la mayor sociedad financiada con dinero público y dedicada a la investigación en este país.
Seré clara desde el principio: esto es la gloria. Estamos muy mimados, el dinero corre a raudales y todos aquí somos conscientes de que cuando nos vayamos, (casi) cualquier otro sitio nos va a parecer peor. Aquí todo funciona, así de simple. Funciona la administración, funcionan las facilities, funcionan el mantenimiento y las reparaciones, y no sólo funcionan, sino que funcionan muy bien. Los científicos aquí nos dedicamos a investigar, no a hacer papeleos, a reparar el equipo que se rompe o a pelearnos con el que tiene que repararlo.
Cada vez que vuelvo de visita a mi antiguo laboratorio en España, veo que mi ex-jefe dedica varias horas de su jornada a puro papeleo. Veo que son los PI's (Principal Investigators) los que se tienen que preocupar de probar y comparar el nuevo equipamiento que se compra, y que los doctorandos siguen rellenando cajas de puntas. Todo ese tiempo es tiempo que pierden los investigadores en España en lugar de invertirlo en pensar, que es lo que debería ser su principal tarea. Pensar, diseñar experimentos, reunirse con los compañeros, discutir...
La imposibilidad de realizar estas tareas, las propias de un investigador, lleva a la frustración y al hastío de muchos de ellos, que prefieren probar suerte en otros lugares donde esos problemas están resueltos.

Si yo quisiera irme a trabajar a Estados Unidos al acabar mi doctorado en Alemania, probablemente no se me pediría una homologación de mi Título de Doctora. Se me invitaría a las entrevistas, se me pagarían los vuelos y se me intentaría atraer (si realmente estuvieran interesados en mí) ofreciendo a mi pareja un trabajo, a mis hijos un colegio y facilitándome la búsqueda de piso, la mudanza, los papeleos propios de la llegada a una nueva ciudad, etc.
Si yo quisiera irme a trabajar a España (recordemos que es mi país) primero tendría que bregar durante seis meses para homologar mi Título de Doctora que, recordemos, habrá sido expedido en la Unión Europea. Me tendría que pagar mis vuelos y mi alojamiento durante los días que durasen las entrevistas y bueno, del resto ni voy a hablar, que me da risa.

Para ser competitivos, necesitamos que los Centros de Investigación sean atractivos, tanto para españoles "exiliados científicamente" como para foráneos que quieran ir a España, que son muchos. Y eso se consigue aumentando el número de becas, de contratos Ramón y Cajal, de dinero para proyectos, equipamiento y reactivos. La Ciencia es cara a corto plazo, señores políticos. Y tan barata a largo plazo...
Expandan su límite mental de 4 años de legislatura y arriésguense a mirar al futuro. Sin investigación científica no hay desarrollo económico. Entiéndannlo.

{Esta anotación forma parte de la iniciativa «La ciencia española no necesita tijeras» promovida por La Aldea Irreductible}

domingo, 30 de agosto de 2009

Ahh... me encanta la Ciencia...

Lo aviso desde ya. Este post NO es una queja. Estoy intentando explicarme a mí misma lo que me ha pasado.

El plan era pasar el fin de semana en Berlín, con Alba y su hermana, que vive allí. Ir el sábado después de mi fish duty y volver el domingo por la noche, en el último bus. Todo estaba planeado para después de haber hecho mi TAC, como un previo a las vacaciones reales, que empezarán el jueves que viene.
Y anteayer, el viernes, mi jefe me dice que necesita los resultados de la in situ para ponerlos en la charla el lunes. Que necesita la gráfica con la cuantificación antes del lunes a la hora de comer. Y el protocolo de la in situ son tres días. Tres. El viernes, el sábado y el domingo. Después de unas horas de incertidumbre, de pensar si me voy o no me voy, de comprobar que nadie de confianza estaría el domingo en el labo para terminarme el protocolo, decidí que volvería antes de Berlín y acabaría yo misma el experimento. Se lo dije a mi jefe y bueno, al menos me dio las gracias. En verdad no es su culpa. Ni siquiera hay que llamarlo "culpa". No sé.
Al fin y al cabo, es la primera vez, como dije anteriormente, que se preocupa tanto por mi proyecto. Y yo también necesito que esa charla tenga los mejores resultados posibles, porque mi nombre va a ir en ella. Así que el sábado, además de fish duty, tuve que empezar el protocolo. Luego me fui a Berlín, vimos Los abrazos rotos, fuimos a cenar sushi, nos tomamos una copa con Per y Garrett que estaban en Berlín porque hoy se iban a un congreso y luego a casa. Esta mañana hemos ido al Flohmarkt, hemos paseado por Berlín, y hemos comido en un pakistaní brutal. Y luego he cogido el bus cinco horas antes de lo previsto y aquí estoy, un domingo a las 9 de la noche en el laboratorio, y aún ni siquiera he empezado a revelar la in situ. Por ahora sólo he hecho los lavados del infierno (4x30minutos). Me quedan al menos tres horas más, y luego hacer las fotos, cuantificarlas y hacer las gráficas. Me quedaré hasta que termine, sea la hora que sea, le mandaré las gráficas a mi jefe y mañana, por fin, dormiré más de 7 horas seguidas. Y creo muy firmemente que me voy a levantar sabiendo que he hecho lo que tenía que hacer. Que sí, que hubiera sido guay quedarse más tiempo en Berlín y que ha sido una putada porque llevo tres semanas trabajando todos los días y muy cansada por los antibióticos. Pero la Elena optimista está volviendo y me dice que "it's fine".

Y yo le hago caso.
:)

jueves, 27 de agosto de 2009

Back on track

Mi vida labor(atori)al ha dado un giro en las últimas semanas. Desde hace un par de meses andaba por el laboratorio desencantada, desmotivada, cansada y asqueada de todo lo que tenía que ver con mi proyecto. Procrastinaba experimentos durante semanas, el labbook sin actualizar durante casi dos meses y mis peces sin atender. Temiendo cada semana que mi jefe viniese a discutir conmigo sobre los experimentos o sobre los próximos pasos a dar. Simplemente porque nunca tenía nada nuevo que mostrarle. Ya ni siquiera disimulaba que me interesaba lo que me decía. En fin, muy desmotivada. El problema de los grupos de investigación de tamaño medio, como el nuestro, es que el jefe ya ha llegado al punto en que no puede saber en cada momento qué está haciendo cada uno, y además, y como es normal, dedica más tiempo a los proyectos que en cada temporada le parecen más interesantes. Y el mío no es uno de ellos. Así que en ésas estaba, no haciendo nada por mí misma, y sin nadie que me mandara nada que hacer.

Así que un día, de hecho el día antes de irse de vacaciones, viene mi jefe y me dice: "Elena, tengo que dar una charla sobre tu proyecto." Mis ojos como platos. Lo nunca visto. Mi jefe va a hablar en un simposio sobre MI trabajo. No me lo creía. Así que así me deja, se va de vacaciones y yo aquí pensando en todo lo que tenía que hacer para que él pueda dar una conferencia en condiciones. A todo esto, mi familia (16 personas, pero eso es otra historia) viene a pasar una semana, en la que mi productividad se hunde aún más en la miseria. Mi jefe vuelve un sábado, y el lunes me lo paso temiendo que venga a hablar conmigo. Inevitablemente, sucede: "Elena, do you have time today? We need to discuss". Y resulta que resultó genial: me dice lo que necesita, lo tengo casi todo y además lo veo muy animado y muy convencido de que la historia está bastante completa y que pronto podemos pensar en escribir. (Escribir el paper, el artículo científico). Eso me motiva, lo cual me viene de perlas porque también se acercaba la fecha de mi tercer TAC anual (TAC es thesis advisory committee, y no una prueba médica), en el que se decide cuándo debes entregar la tesis y cuántos experimentos más debes hacer etc etc. Y en los siguientes días, mi jefe viene a hablar conmigo a todas horas, todos los días. Y sé que eso puede parecer agobiante, pero cuando en tres años no ha sucedido nunca, es una sensación genial, una sensación de que lo que has hecho importa, de que es publicable, de que interesa a la gente.

Ayer tuve mi TAC y salí muy contenta. Me felicitaron por mi trayectoria en estos tres años y aunque me dijeron que aún me quedan varios experimentos para ponerme a escribir la tesis, les gustó mi trabajo. El lunes mi jefe estará en el simposio, y ayer me pidió un experimento para ponerlo en su charla. Esta mañana he llegado al laboratorio con ganas, motivada y contenta de saber que lo que estoy haciendo es importante. Mi motivación va subiendo. :)

domingo, 26 de abril de 2009

Retiro espiritual

La semana pasada estuvimos de lab-retreat. El lab-retreat consiste en irte con tu laboratorio a algún sitio medianamente remoto a hablar de Ciencia y a hacer otras actividades con tus compañeros. Desde que estoy aquí, había ido a lab-retreats conjuntos, con otros laboratorios, y éste ha sido el primero al que hemos ido sólo nosotros. Decidimos no hacer charlas convencionales, sino más relajadas, o chalk-talks. Sin diapositivas, sin películas, sin datos reales. Sólo tú y la pizarra. Al principio me alegré de no tener que preparar nada para el retreat. Luego me entró el miedo porque me di cuenta de que iba a estar "sola ante el peligro". Y luego, al estar ahí delante de mi laboratorio, me di cuenta de cuánto había aprendido desde que llegué a Dresden. Y bueno, como siempre mis compañeros muy involucrados en todos los proyectos de los demás. Así da gusto. Pedro y yo, que ya estamos en la recta final del doctorado, pudimos ser honestos y decir: mirad, esto es lo que tengo, me queda un año de experimentos, qué creéis que debo hacer, qué creéis que es publicable. El jefe además nos estuvo hablando de cómo pedir becas para un postdoc, y de cómo se nos presenta esto de buscar trabajo con la crisis. Por suerte o por desgracia, yo aún no tengo ni idea de qué va a ser de mí cuando acabe aquí...

Ah, y además de hablar de Ciencia, nos pagaron una sesión de karts.Foto: Yo preparada para mi primera carrera de karts.

domingo, 1 de marzo de 2009

Don't stop me now

Todo comenzó a terminarse con esta canción, el viernes a las 15.50.
A las 16.05 ya estaba mi jefe diciendo que entré en su laboratorio hace dos años y acabé siendo la doctoranda ideal, porque no tenía que pagarme al tener yo mi propia beca, porque no me quejaba demasiado y porque hacía una Ciencia estupenda. Así que me levanté de mi asiento, encendí el micrófono y empecé a hablar. Vi a Alba diciéndome que hablara más despacio, y después de la tercera diapositiva me di cuenta de que realmente estaba dando el Friday Seminar, que por fin había llegado el momento y que ahí estaba, que nadie me iba a comer y que las duras semanas de trabajo tenían su resultado en esos 45 minutos de charla. Me dijeron que durante las preguntas estuve muy seria, pero que las respondí todas estupendamente. Luego, cuando por fin salí del auditorio la gente que me importa, es decir, mi laboratorio y mis amigos me dieron la enhorabuena. Y eso ya fue suficiente.

Pero además de eso, cuando mi jefe bajó y vino a despedirse de mí para irse a su casa, me dijo: "I'm proud of you".
Fotos: Yo en mi segunda diapositiva, aún algo histérica, y yo respondiendo una pregunta, con mi jefe de pie a mi lado.

martes, 28 de octubre de 2008

Experimentos que marcan

La investigación que uno puede llegar a hacer en un doctorado será más o menos importante en el campo concreto en que esté enmarcada. A veces es más, a veces menos importante. Incluso a lo largo de la vida de un investigador, es posible que nunca "descubra" nada muy importante, y que su contribución sea más bien modesta, pero imprescindible para la continuación en una determinada línea.
Yo hago Biología del Desarrollo, que dicho así rápido es estudiar cómo los organismos pasan de ser una sola célula tras la fecundación, a convertirse en un animal completo, con tejidos y órganos completos, vivo. Evidentemente muchas cosas ya se saben, y de eso se da cuenta uno cuando lee los experimentos que hicieron, por ejemplo, Hans Spemann y Hilde Mangold (muy fuerte que sólo tenga artículo de Wikipedia en alemán) a principios del siglo XX, y que publicaron en 1924 (que se dice pronto). En estos experimentos, estos dos científicos demostraron cómo las células de una pequeña región del embrión de una rana (el organizador de Spemann) eran capaces de inducir un segundo eje corporal cuando eran transplantadas a otro embrión en la misma etapa de desarrollo. Así, obtuvieron ranas con dos cabezas, por ejemplo. Este tipo de experimentos marcan, evidentemente, un antes y un después en el campo, y uno siempre sueña con descubrir algo así. Sin embargo, cada vez es más difícil descubrir algo de tamaña importancia, puesto que cada vez quedan (al menos en mi campo) menos cosas que descubrir, y más en las que profundizar, que tampoco está nada mal, por cierto.
En mi laboratorio trabajamos con un pequeño pez de agua dulce, que todo el que tenga acuario en casa conocerá: el pez cebra. Cuando damos alguna charla a una audiencia "no peceril", siempre ponemos esta película, que resume en time-lapse las primeras 24 horas del desarrollo de uno de estos peces:

Esta película está muy conseguida, pese a ser de los años 70, y es que el autor es nada más y nada menos que Charles (Chuck) Kimmel, un tío tela de simpático que lleva toda la vida cacharreando con los peces y que hizo una descripción exhaustiva de las etapas tempranas de su desarrollo y les dio nombre. Ahora todos citamos las etapas con el nombre que él les dio. El embrión es transparente, por eso somos capaces de ver en esta película claramente cómo se van dividiendo las células, cómo luego empiezan a cubrir el vitelo (la yema del huevo) y cómo migran hacia el lado dorsal (hacia la derecha) para formar el pez, con su cabeza, su cola, sus primordios de vértebras, etc.
Pero, volviendo al tema de los experimentos que marcan un antes y un después, a veces lees artículos que te dejan con la boca abierta, literalmente. Yo estuve una mañana babeando sobre el teclado cuando este tipo publicó su último artículo. Y es que esta gente ha desarrollado un microscopio que es capaz de tomar imágenes de la muestra desde su alrededor, cubriendo los 360 grados. Y si la muestra es un pez cebra que tiene los núcleos de sus células marcados con GFP (véase el premio Nobel de Química de este año) y grabamos su desarrollo desde la fertilización hasta aproximadamente 10 horas después (más o menos cuando "se cierra" el embrión y se empiezan a adivinar los primordios de ojos, oídos, vértebras y cola), nos queda algo como esto: (A la izquierda una vista "desde arriba", y a la derecha, una "desde abajo")

Lo genial de esta película es que podemos saber, en cada momento, dónde está cada una de las células del embrión. Esta gente ha conseguido grabar cómo se comporta cada una de esas células. Casi ná. Y lo han puesto a disposición de toda la comunidad científica (te puedes bajar todas las películas que han hecho desde aquí). Y no sólo han puesto las películas ya montadas (que en sí sólo tienen un valor estético), sino toooooda la información "en bruto" para que cada cual haga el análisis de la manera que más le convenga.

A mí, personalmente, me parece una pasada.