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Dicen que "al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver"Estando allí volví a Sevilla. ¿Por qué no voy a volver a Hamburg?
El otro día fue el cumpleaños de una de mis sobrinillas. Cumplía un añito, así que sus padres (mi primo y su esposa) invitaron a la familia más cercana a merendar. Como está feo llegar sin un regalo para la homenajeada, salí deprisa y corriendo a comprarle un regalo a la enana. Situación: 3 de la tarde, nada abierto.Agachando la cabeza, decido entrar en El Corte Inglés, templo máximo del consumismo más exacerbado y tradicionalismo a ultranza. No se vaya a quedar la niña sin regalo.Rebusco un poco y decido comprarle un tentetieso. (Nota aclaratoria: muñeco con base semiesférica pesada que por mucho que lo empujes siempre recobra la verticalidad.)Bien, con mi tentetieso bajo el brazo me dirijo hacia una señorita:Disculpe, ¿me puede cobrar, por favor? Sí, pase por aquí.Gracias.clac-clac-clac-clac-clacSon xxxxx euros. (No vaya a ser que los padres me lean sin yo saberlo y la liemos)Tome.¿Se lo pongo de regalito? (Doy por hecho que ha querido decir que si me lo envuelve.)Sí, por favor.¿Es niño o niña? (¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????? )Ehh... niña, ¿por qué?La señorita corta un trozo de papel de regalo azul celeste, lo pone encima del mostrador y centra el tentetieso. Empiezo a pensar que el Corte Inglés se ha vuelto moderno. O algo. Mi gozo en un pozo. El papel es reversible y por el otro lado es rosita. Y después decimos que si igualdad bla bla bla...
¿Se sabe cuántas veces se puede romper un corazón?¿Cuánto sentido tiene la locura?¿Merecen la pena los sentmientos?¿Cuántas lágrimas caben en un canal?¿Volvemos a vivir?¿Por qué despertamos?¿Qué es lo que el tiempo cura?Yo soy tu séptimo sentido, tu doble suelotu segunda caraTú eres un pronóstico inteligenteel principio Esperanzaun rayo de luz en la nocheAlgún día te encontraré y te amaré...Soy uno de tus colores, puedes elegirme, puedes llevarme en tu ropa, puedes blanquearmeTe digo todos los números secretoste dibujaré los sueños más audaceste explicaré aquello que no entiendoYo soy tu séptimo sentido, tu doble suelotu segunda caraTú eres un pronóstico seguroel principio Esperanzaun rayo de luz en la nocheAlgún día te encontraré y te amaré...La vida fluye, roja, por nuestras venaste la sirvo en bandeja de platame sacas del gris valle de lágrimashaces que todos los milagros que me quitan oído y vistasucedan a la vezYo soy tu séptimo sentidotu doble suelotu segunda caraun color preferidotu coche más deportivotu inmersión más profundatu vuelo sin motorTú eres un buen pronósticoel principio Esperanzaun rayo de luz en la nocheTe encontraré y te amaré más que a míTe amo más que a míAlgún día te encontraréTe encontraré, o noTe amo más que a mí y te voy a encontrarTe encontraré... o no.Es la letra traducida de una canción de Herbert Grönemeyer, un cantante alemán. La canción se llama Demo (letzter Tag). En alemán suena mucho mejor, pero a falta de pan, buenas son tortas. Si me entendiera con los ordenadores, os podría poner un castpost pero... esto es lo que hay.
Hay gente que no ve la tele. Que la tiene ahí encima del mueble, muerta de risa. Que no la enciende, vamos. Pues yo, para eso, prefiero no tener, qué quieres que te diga. Cuando dices eso, ya hay algunos que se delatan. Mujer, para el telediario sí que la pongo. Y para los documentales de la dos, no te jode! Bueno, el caso es que yo no tengo tele. Ante tan tajante afirmación, pronunciada infinidad de veces en mis veintidós años de vida, he podido recopilar todo tipo de respuestas, que podríamos agrupar en los siguientes categorías:1 (los que no lo han pillado muy bien o creen que es imposible): Peroooo... que no tienes tele en tu cuarto, ¿no? En la casa sí, ¿verdad?2 (los que no se lo creen): Sí hombre. Pero... ¿nunca nunca has tenido? ¿Y entonces cómo veías Barrio Sésamo?3 (los prácticos): ¿Y qué haces después de comer?¿Y cómo te enteras de las noticias?¿Y qué haces cuando te aburres?¿Que no ves "Aquí no hay quien vivaaaa"?4 (los que pretenden alabarte pero en verdad te miran como a un bicho raro): Pues me parece muy bien, yo es que no la veo nada nada. Si todos tiráramos la tele por la ventana, todo iría mucho mejor.Si te agrupas en alguna de ellas, es que estás entre el ciudadano medio. Si no, dime lo que has pensado y lo mismo bautizo la quinta categoría con tu nombre ;)
Ya estoy preparando mi viajecito a Dresden (Alemania) de dentro de dos semanitas. No vaya a ser que llegue yo a las entrevistas y me pillen en falta. Me estoy leyendo los artículos científicos de los científicos (valga la redundancia) que me voy a encontrar allí... que está feo no saber ni sobre qué investigan. Hoy me han escrito desde Lovaina (Bélgica) para invitarme a otra entrevista... me siento un poco como los de Salsa Rosa. Creo que voy a empezar a pedir euros por dar exclusivas, jeje.El caso es que me está empezando a entrar el "miedecito", como yo lo llamo. Mi conciencia empieza a desdoblarse, intentando arrastrarme cada parte consigo. Por una parte, la formación que, si me admiten, recibiré en Dresden o en Lovaina será muy superior a la que reciba aquí, además de que la calidad de investigación científica en el extranjero ya se sabe... nos llevan 15 años de adelanto. Por la otra, tenemos que 4 años son muchos años, y que por mucho que me guste el extranjero, sé que será duro en algunos momentos. Un doctorado no es una Erasmus. Así y todo, la primera parte lleva una gran ventaja...
Se admiten apuestas.