viernes, 28 de enero de 2011

Jet-lag vital

Ahora ya me lo creo. He tardado una semana por lo menos, pero ahora ya me creo que soy doctora, al 100%. He terminado, tengo una publicación, he escrito una tesis, la he defendido, abrí mi primera botella de cava.

Llevo un par de días desmantelando mi hogar. Las paredes aparecen blancas, las cajas se amontonan y hago listas y más listas para tenerlo todo controlado. Ayer Alba volvía del retreat con su laboratorio y me dijo que fuera a cenar a su casa. Llegué esperando una cena de las nuestras, con una botella de vino hasta las mil y hablando de todo, apurando la semana que me queda aquí en Dresden. Y al llegar, me encontré a casi toda la gente que me importa de esta ciudad sentada alrededor de la mesa. Y sí, fue una cena hasta las mil. Y fue grandiosa.

He tardado una semana en darme cuenta de que soy doctora, por fin. Me queda una semana justa en Dresden y no soy consciente para nada de que me estoy yendo. Tengo jet-lag vital.

domingo, 16 de enero de 2011

sábado, 15 de enero de 2011

Hochwasser


Esto es lo que le sucede a un río normal (como el Elba) cuando se derrite la nieve, llueve mucho y el río en cuestión no está represado aguas arriba:

Yo uso este carril bici, que pasa por debajo del arco de la izquierda, para ir a jugar al frisbee. También es una calle normal, es decir, para los coches.


En condiciones normales, las pasarelas de esos barcos están inclinadas hacia el barco, y no hacia la orilla. Las gradas del cine de verano... y uno de los impresionantes atardeceres de esta ciudad...

Nota: todas las fotos pertenecen a http://www.flickr.com/photos/einsiedler/

viernes, 14 de enero de 2011

A 3 días escasos de ser doctora

Llevo toda la semana super tranquila. Ni gota de nervios. El hecho de saber al 150% que NADA puede hacer que no me den el doctorado ayuda, la verdad. Yo creo que ni escupiéndole a la cara al tribunal me suspenderían.

Así que la dificultad, el problema, el asunto, como queráis llamarlo, se reduce a no hacer demasiado el ridículo en el proceso de doctorarte. Aquí tenemos el llamado Rigorosum, en el que dos examinadores tienen cada uno 25 minutos para preguntarte lo que quieran sobre un tema previamente acordado que no tiene nada que ver con tu tesis. Yo he elegido estudio comparativo de regeneración desde hidras hasta vertebrados, con Elly Tanaka, y desarrollo neural, con énfasis en señalización y patterning, con Michael Brand. El Rigorosum, por suerte, es a puerta cerrada. Justo después del Rigorosum, viene la Disputation, que es la defensa de la tesis en sí. Tienes 30 minutos para contar al público lo que has hecho durante cuatro años. Es un poco injusto porque es muy poco tiempo para tantas cosas, pero al final todo el mundo se alegra de que no sea más largo, por aquello de no extender la agonía más allá de lo estrictamente necesario.
Volviendo al tema del ridículo, la Disputation no me da miedo. Es mi trabajo, es mi charla, es mi momento, soy la que más sabe del asunto y lo voy a hacer bien. El Rigorosum es lo que me da un poco más de aprensión. Que te pregunten algo básico del tema de regenaración y no lo sepas, después de trabajar cuatro años en el laboratorio de al lado (literalmente) es algo embarazoso. Y que además pretendas que luego esa señora te dé una nota decente, aún peor.
Así que después de toda la semana llevando el tema con mucha calma, hoy me ha dado el ultra ataque de nervios, y no sé muy bien por qué. Al fin y al cabo, lo peor que puede pasarme es hacer el ridículo durante 50 minutos. Y yo las he pasado peores.

Así que... allá vamos.

martes, 11 de enero de 2011

El día D (de Defensa) se acerca

Hoy, la PhD Office de mi programa de doctorado ha mandado "el e-mail". Ya no hay vuelta atrás:

Dear all,

Elena, Heisenberg Group, will defend her thesis

"The Role of Cell Division Orientation during Zebrafish Early Development"

on
Monday, 17 January 2011, at 16:30,

MPI-CBG, small auditorium.

Everybody is very welcome!

Y mi nivel de histerismo sigue creciendo... yo lo único que quiero es abrir el champán de después...

lunes, 10 de enero de 2011

La vuelta a casa

Llegué sin retrasos a Dresden a las 23.05 de ayer. Me fui a casa y al entrar, descubrí que había olvidado lo bonita que es. Deshice la maleta, preparé la mochila para venir hoy a la biblioteca, me metí en mi cama y he dormido estupendamente. Esta mañana me he duchado en mi ducha, he bebido mi café en mi taza preferida y he caminado hasta el tranvía, disfrutando de ese camino que tan bien conozco y que tanto he echado de menos estos meses. Al cruzar el Elbe, he vuelto a pensar en lo bonito que es el skyline de Dresden, y en que el río iba bastante crecido debido a las últimas lluvias.

He llegado al instituto y aquí estoy, en uno de los cubículos de la biblioteca, preparando la defensa de mi tesis y el examen previo. La gente me ha mirado con cara de: "pero vosotros no estabais en Viena??" He visto a Alba, que me ha dado mi regalo de Reyes. Luego subiré al laboratorio, que ya no es nuestro laboratorio. Habrá alguien extraño sentado en mi sitio, trabajando en mi bench.

He bajado al fishroom, he visto los peces. Me he alegrado de no tener que hacer más experimentos. Aún no he ido a ver "mi" microscopio, mi "amado" 2-photon. No he vuelto a entrar en esa habitación desde ese domingo de Agosto en que hice mi último experimento. Creo que seguiré sin entrar.

En resumen, que he vuelto a casa y estoy muy contenta. Y también estoy poniéndome gradualmente histérica... seguiremos informando.

viernes, 7 de enero de 2011

Feliz año nuevo

Este Enero no soy muy consciente de que hemos cambiado de año. Quizá sea porque es la primera vez que no me he tomado las uvas en mi casa con mis padres. Desde que llegué del bosque, he pasado por todos los estados de ánimo posibles. Desde llorar cada mañana en el desayuno con mis padres hasta el día 5 por ejemplo, que bailamos el waka waka al ritmo de una banda de cornetas y tambores sevillana. Ayer por la mañana salí con mis padres a tomarme un café a la Plaza de Santa Marta. Salió el sol y decidimos sentarnos fuera. Estuvimos hablando de mi futuro y de lo que quería y no quería hacer. Fue la primera vez que conseguí mantener esa conversación sin llorar. También fue la primera vez en que sentí que yo comprendía a mis padres y ellos a mí en este asunto. Dicho así suena fatal, pero yo me entiendo.

Ahora, mientras estudio para el Rigorosum pienso en que el domingo volveré a dormir en mi cama en Dresden, vuelvo a mi otra casa :)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

cuatromilseiscientooooooosveintiséis

Cada año lo mismo. Será esto lo que dicen de las raíces? Odio los juegos de azar y me parece una estupidez comprar lotería (y eso que mi familia compra a mansalva). Sin embargo, cada 22 de Diciembre por la mañana en los últimos cuatro años he 'torturado' a mi laboratorio con la cantinela de los niños de San Ildefonso. Me recuerda a mi madre y a mí en bata en casa, haciendo cosas y comiendo plvorones mientras, a todo volumen, suenan las voces de los niños diciendo números.

Hoy, en mi último día de bosque vienés, suena de nuevo el sorteo de Navidad y me siento cada vez más cerca de casa. Mañana llego! :D

martes, 21 de diciembre de 2010

Sentirse identificada con TBBT no tiene precio

Me gusta The Big Bang Theory. En cierto modo, mis amigos y yo (los que nos dedicamos a la investigación) nos parecemos bastante a Sheldon, Leonard, Raj y Howard. La diferencia es que ellos hablan de Física e Ingeniería y nosotros hablamos de Biología Celular y Microscopía. Todo el rato.

La llegada de Amy, la novia de Sheldon, a la serie ha creado una razón más para continuar viéndola: ahora hablan de cosas que entiendo. A partir del minuto 00.12, Amy menciona el 2-photon-microscope, mi amigo inseparable durante los últimos cuatro años. No sabéis la alegría que me dio cuando vi este capítulo :)

Y vale que a veces nos saltemos las normas, pero eso de no quitarse los guantes después de tocar un cerebro humano es simplemente ASQUEROSO.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Saliendo del pozo (III)

No todo es malo.

  • Ayer me escribió Rosa Montero un e-mail y me dijo que "escribo de maravilla".
  • Ayer a G. le aceptaron una letter en PNAS
  • Ayer se arregló el lío de la defensa y probablemente sea será en el MPI-CBG y no en la Universidad.
  • Ayer, una foto de C. salió en la portada de Cancer Cell
  • Hoy, sólo me quedan 7 días para salir de aquí.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Una maqueta de mi pasado reciente

Sólo hace unas cuantas semanas que me fui de Dresden. Ni siquiera se puede decir que me haya ido del todo, porque en Enero tengo que volver. Aún así, ya me he dado cuenta de cómo la ciudad se ha enredado en mi manera de ser, y de cuánto la echo de menos. A pesar del poco tiempo que llevo sin vivir en ella, la veo ya como algo lejano, como una etapa de mi vida que ha pasado, y al mismo tiempo, me pregunto cómo estoy haciendo para vivir sin ella. La veo como algo irreal, como una maqueta de un lugar imaginario, con gente muy querida que sigue viviendo allí y haciendo su vida. Hoy, mi amigo Alex ha publicado esto en su blog, y me voy a permitir reproducirlo en el mío.
Rothenburgerstrasse en tilt-shift. Esas personillas irreales, ese tranvía de juguete, esas calles oscuras, forman aún una parte importante de mi ser.



Actualización:
Alex ha hecho otro vídeo parecido del mercadillo de Navidad de Dresden, el Striezelmarkt. Enjoy!

Miniature Dresdner Striezelmarkt from Alex Bird on Vimeo.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Saliendo del pozo (II)

No todo es malo.

Ayer las integrantes de sección sureuropea del laboratorio fuimos a casa de V. a cenar. Nos hizo una pasta carbonara buenísima (sin nata) y pasamos una velada estupenda en medio del bosque. No fue estupenda sólo por la comida y la compañía.

Resulta que yo ahora soy la "senior person" del laboratorio. Es decir, la persona que lleva más tiempo en él. Y resulta que mi relación con mi jefe #1 ha evolucionado en los últimos meses más que en los cuatro años anteriores, y ahora, por fin, estoy empezando a comprenderle. Ayer, V. y yo intentábamos hacer ver a I. que debía contarle al jefe sus inquietudes sobre el proyecto. Que si ella pensaba que no iba a ninguna parte, debía hacerselo saber. De pronto, me di cuenta de que me importaba una mierda el proyecto, si funcionaba o no, si derivaba en otra cosa o no. Me di cuenta de que lo que más me importaba era que I. no sufriera más de lo que ya ha sufrido desde que se unió al laboratorio. Me acordé de mi último año, de que a pesar de que yo he tenido muchísima suerte con la rapidez con que hemos publicado mi artículo, he sufrido otro tanto. Y que si, por lo que parece, su proyecto sigue por el camino que lleva ahora, ella va a sufrir aún más para publicarlo. Y todo eso me dio igual, pero no podía soportar la idea de que ella fuera a tener que pasar por toda esa mierda. Lo mismo con V. Es la cuarta persona en el laboratorio que entra en él con la tarea principal de clonar e-cadherin. Y no quiero que ella pase tampoco por el auténtico calvario que es hacer esa clonación para, al final, abandonarla como los tres anteriores.

Y lo bueno de todo esto, la tercera razón por la que la velada fue estupenda es que pude darme cuenta de que dejar la investigación, opción que contemplo como la más plausible estos días, sigue siendo la más acertada.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Saliendo del pozo

No todo es malo.

He llegado aquí para hacer un trabajo que no me apetecía, pero lo estoy haciendo muy bien. Mis dos discípulas, a las que he enseñado a hacer disoluciones, a preparar LB, PBS, SOB, HEPES, y placas de agar están muy tristes porque me voy en menos de tres semanas. Que qué van a hacer sin mí, dicen. Mi jefe #2, que me dijo algunas cosas muy injustas por teléfono y sin conocerme, ya se está echando las manos a la cabeza pensando en que me voy. Que quién va a ocuparse de todo lo que me estoy ocupando yo, dice. La gente de los laboratorios, tanto el mío como el resto, me piden cosas, se las hago y funcionan. Que qué buen trabajo estoy haciendo, dicen.

Y aunque no me vaya a servir para nada en el futuro, aunque sea un trabajo aburrido, monótono y cero estimulante, y aunque odie este lugar, es muy satisfactorio saber que una es capaz de hacer casi cualquier trabajo bien hecho.

Mi maltrecha autoestima lo agradece.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esto es lo que sentí

Mi tía Chari me ha preguntado que si esos dos días tirada en Palma de Mallorca no me han despertado la inspiración para escribir alguna historia. Mi tía Chari lleva muchos años diciéndome que debería dedicarme a escribir. Los dos días tirada en Palma de Mallorca despertaron en mí sensaciones que nunca pensé que experimentaría. Las voy a escribir.

Llevo desde Octubre viviendo en el bosque, durmiendo en la tercera planta y trabajando en la segunda, tardo literalmente treinta segundos desde la puerta de mi habitación a mi oficina. No tengo mis cosas, no tengo mi apartamento, no tengo a mis amigos (ni los de Sevilla ni los de Dresden), no tengo a mi familia. Estoy haciendo un trabajo que profesionalmente no me va a reportar nada. Debería estar buscando trabajo, echando solicitudes, estudiando para mi examen de la defensa de mi tesis. Y no, me paso el día trabajando para mis dos jefes, dando lo mejor de mí, regalando mi tiempo para nada. Vivo en escasos veinte metros cuadrados, sin una cocina y me paso las tardes pegada al skype hablando con mis amigos, con mi familia, intentando estar más cerca de algo que desprenda calor hacia mí. No hago deporte, no cojo la bici, no voy al gimnasio. No como lo que debería comer, no me cuido lo que debería. La semana pasada fue mi cumpleaños, y no comí tarta, ni soplé velas ni estuve con la gente a la que quiero. Yo ya sabía que venir aquí iba a ser así, y que yo iba a caer poco a poco en la depresión en la que me hallo. Por eso no quería venir. Pero tuve que venir, por razones que no vienen al caso.

Yo el fin de semana quería ir a Huelva a jugar al frisbee. Y a celebrar mi cumpleaños con mis padres y mi hermana. Quería pasar un fin de semana con gente; estos días odio estar sola. Quería disfrutar de dos días al aire libre más dos medios días en Sevilla con mi familia y el lunes a las 5 coger un avión de vuelta al bosque.

El viernes por la mañana cogí el autobús aquí en el bosque a las 8:12 de la mañana. Caía una manta de nieve, y tardé cerca de dos horas en llegar al aeropuerto de Viena. Allí, todos los vuelos estaban retrasados, y cuando por fin llegué a Palma de Mallorca a la hora a la que debía haber llegado a Sevilla, me dijeron que me recolocaban en un vuelo a Málaga y que me llevaban en bus a Sevilla. Bueno, me dije, llego más tarde pero aún llego al torneo mañana por la mañana. Y allí estaba yo, en la puerta de embarque cuando a los controladores se les ocurrió dejar de controlar. El resto es historia.

Cuando estuvo claro que nadie volaría esa noche y que debíamos recoger nuestro equipaje e irnos a un hotel, vi a gente llorando, a niños cansados preguntando cuándo se irían a casa, cuándo verían a papá, por qué no volaban los aviones. De pronto, en una de las muchas veces que hablé con mis padres, me puse a llorar, preguntándome cuándo, por fin, me saldría algo bien. Por qué mi fin de semana de felicidad dependía de la voluntad de otras personas. Cuándo, por fin, llegaría Febrero y toda esta pesadilla se acabaría. Sentimientos altamente violentos que nunca antes había sentido. Por suerte, los controladores se quedaron en sus torres. Me di un poco de miedo a mí misma. No me gustó. Cuando di por imposible ir al torneo, aún me quedaba la ilusión de pasar el fin de semana en Sevilla con mis padres, contarles cómo me sentía, (eso siempre me ha ayudado), comer mi tarta, soplar mis velas. Cualquier cosa, por favor, menos volver al bosque peor que cuando me fui. Pasé la noche en el aeropuerto, y a las cinco de la mañana comencé a peregrinar del stand de AENA al stand de Airberlin, al stand de ACCIONA, y vuelta a empezar. Nadie sabía nada, el tiempo corría y yo seguía completamente atrapada en Mallorca. Nunca la palabra aislada cobró tanto sentido... Lloré otro tanto, al igual que mucha gente alrededor mía. Aquello parecía una escena de cualquier campo de refugiados. Gente aferrada a su maleta, vagando de aquí para allá, preguntando, lamentándose, empatizando con el resto de desgraciados que por allí andábamos, en la misma situación. A mediodía nos dijeron que no volaría nada hasta las 19:00, y entonces veríamos. Me asocié a una chica alemana de Leipzig, Anna, para que nos dieran una habitación de hotel para, al menos, poder ducharnos después de más de veinticuatro horas tiradas por los aeropuertos. Y ya duchadas, recibiendo la noticia de la reapertura del espacio aéreo en la tele y en internet, vimos, de pronto, un avión en el cielo. LA FELICIDAD ABSOLUTA. Corriendo al aeropuerto. "No, hoy no vuela nada a la Península" EL HUNDIMIENTO EN EL FONDO DEL POZO. "Lo más pronto que puede usted llegar a Sevilla es el domingo a las 21:30. ESCARBANDO EN EL FONDO DEL POZO. "Bueno, pues mándenme ustedes de vuelta a Viena". La gratitud eterna cuando me hicieron el trapicheo de cambiarme un tramo nacional por uno internacional sin cobrarme y darme al menos la esperanza de no dormir otra noche más en ese maldito aeropuerto. Volví a llamar a mi casa y, llorando de nuevo, les dije que no, que ya no llegaba, que me volvía al bosque. ¿Cómo es alguien capaz de creerse con la autoridad moral de destrozar las ilusiones de la gente de esa manera? Tras varias horas (más) de espera, conseguí montarme en un avión a Viena. Cuando llegué, a quince grados bajo cero, el último tren al centro había salido cinco minutos antes. Pagué 67 euros de taxi para llegar al bosque.

Me acosté llorando.

PD. Otro día os cuento la hisoria de cuando me quedé atrapada en el mismo aeropuerto por culpa del volcán...

domingo, 21 de noviembre de 2010

The concept of home

La semana pasada fui a Dresden a pasar el fin de semana. Lo tenía pensado hacía tiempo, pero llegó el viernes y yo aún no había comprado los billetes. Hablando con G. por skype sobre un asunto, me dijo:
"Bueno, ya lo hablamos cuando llegues, hasta luego!"

Me di cuenta de que tenía muchas ganas de pasar tiempo en Dresden con mis amigos, así que hice la mochila en media hora y salí hacia la estación de autobuses. De camino hacia Viena pensé:
"Ah, qué bien, esta noche duermo en casa."

De pronto, tuve la misma sensación que tenía al principio del doctorado cuando volvía a Sevilla desde Dresden. Esa sensación que uno tiene al final de un viaje, cuando sabe que vuelve a casa. Yo estaba volviendo a Dresden, y era exactamente eso lo que sentía; estaba volviendo a casa.
El fin de semana fue inmejorable. Vi a mis amigos, desayuné, comí, cené y me tomé una copa en mis sitios favoritos, tuvimos un partido de frisbee genial, dormí de nuevo en mi cama, me tomé un café (mi café) en mi salón...

Como decía hace poco un amigo mío, @vineeth, cada vez que voy a o vuelvo de la India no me queda más remedio que replantearme el concepto "home".

viernes, 19 de noviembre de 2010

He vuelto para quejarme

Así en corto: ahora mismo estoy en los alrededores de Viena, en el nuevo instituto al que mi jefe (Heisenberg) ha mudado su laboratorio. Llevo aquí desde mediados de Octubre y me quedo hasta el 23 de Diciembre. Luego voy a casa (Sevilla) por Navidad y en Enero vuelvo a casa (Dresden) para defender mi tesis el 17 de Enero.

Ahora no hago experimentos, porque tanto la tesis como el artículo están finiquitados. Ahora me dedico a ser Lab Manager, que dicho así suena tela de guay, pero que la mayor parte del tiempo es un gran coñazo, pardon my French.

Estoy pasando una mala racha, ando desganada, aburrida, desmotivada. Lo más guay que he hecho hoy ha sido enseñarle a la técnico de la cocina de medios (Renate) cómo se hacen placas de Petri con agar.
Mientras lo hacía, hablábamos (en alemán austriaco, que se dice pronto) de cómo llega uno a trabajar en un laboratorio, y le contaba que en mi caso, estudié cinco años en la Universidad y luego cuatro en Dresden con Heisenberg. Y ella se asombraba: "Nueve años??" Y a mí me salió automáticamente: "Sí, nueve años para nada".

Renate torció el gesto y dijo: "Para nada no habrán sido, mujer". Y yo me quedé pensando que no, claro, que para nada no han sido, pero que ahora me quiero dedicar a algo completamente distinto, y que sí, que lo que he aprendido me va a servir, quizá, para conseguirlo, pero estos días estoy teniendo la sensación de que TODO ha sido para NADA. La euforia del artículo se pasó, ahora me amenaza la defensa de la tesis, (que sólo de pensarlo me entra la procrastinitis aguda), y encima echo de menos Dresden y a mis amigos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Almost there

No me reconocí a mí misma cuando ayer dije:

"Ea, y ahora ya sólo tengo que terminar de escribir la tesis, pero eso ya es una tontería. Y la semana que viene, libre."

Nunca hubiera pensado que 'terminar de escribir la tesis' (que se dice pronto) se convertiría en 'una tontería'. Pero, amigo, qué gran amiga puede ser la perspectiva. Ayer, exactamente tres semanas después de mandar la revisión de mi artículo a la revista, nos llegó un e-mail del editor diciendo que estaba aceptado 'pending some minor text modifications'. Y ahí estaba Elena, con el corazón como una estampida de búfalos, llorando como una gilipollas sin saber a quién llamar, qué hacer, si gritar o no (no grité porque estaba en la biblioteca, pero al salir me desquité).

No sé qué va a pasar cuando mi nombre salga en el PubMed :)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pequeño concurso

Me voy a copiar vilmente de Tall&Cute y voy a lanzar una pregunta al aire. Tengo que depositar mi tesis la semana que viene y aunque tengo bastante claro la frase que voy a poner de apertura de la misma, ahora a última hora me están entrando dudas, y quiero saber vuestra opinión.
De momento, va ganando la única concursante, yo, con los versos de Antonio Machado:

Caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar. / Caminante, no hay camino, /sino estelas en la mar.


Hala, se abre la veda. Qué cita o frase célebre debo poner en mi Tesis Doctoral?

lunes, 20 de septiembre de 2010

Gracias

Estimada Señora Montero,

En estos momentos me hallo finalizando mi tesis doctoral en Alemania, donde vivo desde hace cuatro años. El tema de la misma es biológico: Divisiones celulares orientadas en el desarrollo temprano del pez cebra. Nada interesante, si puedo serle sincera. No me está resultando excesivamente difícil escribirla, pues he trabajado duro estos cuatro años, y las palabras van saliendo con naturalidad. Lo que más me está costando es ese apartado maldito, los Agradecimientos.
Para mí, si puedo volver a serle sincera, el más importante de la tesis. Una tesis doctoral no es sólo redactar las ciento y pico páginas. Una tesis doctoral en investigación básica supone muchas frustraciones, muchísimos malos momentos, muchas lloreras escondida en las escaleras de emergencia con un brazo amigo sobre los hombros. Los experimentos no salen, vuelven a no salir, siguen sin salir. Y uno piensa que nunca, nunca va a terminar el doctorado. Pero llega el día en que haces el último experimento, publicas tu artículo en una revista de alto impacto, llega el día en que puedes sentirte orgullosa de los cuatro años en los que has dado la vida por el laboratorio. Y no tienes dedos en las manos suficientes para contar a la gente que te ha ayudado a no saltar por la ventana más de una vez. Los amigos que he hecho aquí, Señora Montero, ¡ay! Los amigos que allí en Sevilla siguen haciéndome pensar que nunca salí de sus vidas. Que comparten conmigo horas y horas al teléfono cuando paso por malos momentos. Esos amigos, ¡ay!

Por eso hoy, al leer su columna, 'Gracias' se me han saltado las lágrimas, al igual que todas esas veces que he comenzado, sin nunca acabarlo, el apartado Agradecimientos de mi tesis. Gracias a usted por saber poner las palabras en el orden adecuado para reflejar lo que pasa por mi cabeza estos días en que reflexiono sobre los últimos cuatro años. El lunes que viene depositaré mi tesis en la Universidad, y sé que habrá un apartado Agradecimientos terminado; tiene que haberlo. Sólo espero que su contenido sea capaz de llegar al corazón de la gente que en él menciono como sus palabras han llegado al mío. Muchas gracias.

Atentamente,

Elena