lunes, 28 de abril de 2008

Mis próximos cuatro días

Me voy mañana de retiro espiritual con mi laboratorio (lab retreat) a un sitio en el medio de la nada en Polonia, a 8 horas de autobús de Dresden, con mi lab y 15 físicos teóricos. Habrá charlas (de las que sólo entenderé las que den los de mi lab) y tendré que dar una charla (de la que sólo entenderán algo la gente de mi lab). Pasaremos dos de los cuatro días comiendo pizza y bebiendo fanta dentro del bus, y los otros dos oyendo charlas sobre fórmulas y modelos matemáticos. La comida será... polaca... lo cual implica que comeremos básicamente grasa en distintas formas, colores y tamaños. Yo aún no he terminado de preparar mi charla y malditas las ganas que tengo, porque por fin, después de 6 meses de oscuridad, ha salido el sol.

Mierda, mierda, mierda!!!




Me da igual, a las siete me voy al Fährgarten en buena compañía. Oh yeah.

viernes, 25 de abril de 2008

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Ayer tuve que ir en el ascensor con mi ex y tras un par de plantas de incómodo silencio me dijo:

-Me duele un testículo.

Alguien es capaz de darme una explicación razonable?

POR FAVOOORRRRR, qué hay en la cabeza de los hombres hoy en día????

Hombreyapordios.

lunes, 21 de abril de 2008

Boicot

Es increíble cómo nos boicoteamos a nosotros mismos. Es alucinante que esta mañana haya tardado una hora y media en recabar la fuerza necesaria para levantarme de la cama porque lo último que me apetecía era venir al laboratorio. Es aún más desconcertante que lo bien que lo he pasado este fin de semana no me haya ayudado a hacerlo. Es increíble que no me diese cuenta ayer de que tengo gente en Dresden que me admira y me quiere. Porque cuando uno quiere estar mal, se convence de que todo lo que hay alrededor es malo. Y no siempre es así.
Cuando al fin he llegado al lab y he inyectado, y he puesto orden en mi banca, me he sentado frente al ordenador. He leído los mails y había uno de Sarah proponiendo una fecha para la próxima Mädchenabend y preguntándome por la beca. Me he dado cuenta de que era hoy la fecha de la resolución, y me he ido a la página a mirar los resultados. Y me han dado la beca. I got the f*cking grant!!!
Y de pronto me he dado cuenta de que tengo ganas de venir al lab, y de que el frisbee ayer fue genial, de que la cena ayer con Sandra, Marcelo, Feña y Robin fue espectacular, de que la fiesta del viernes bailando Alaska y Dinarama no tuvo igual, de que ver películas donde Mathias es divertido y lo echaremos de menos cuadno se vaya...

Joder, me odio cuando me boicoteo a mí misma...

martes, 15 de abril de 2008

Ir y volver

Ha llegado un punto en que ya no sé si cuando voy a Sevilla estoy yendo y cuando vengo a Dresden volviendo, o al revés. Sé a qué vuelvo a Sevilla, pero también sé a qué vuelvo cuando llego a Dresden. Lo mismo con el ir. Sé que he salido de las vidas de mucha gente yéndome a vivir al extranjero. También sé a ciencia cierta que no me he movido un ápice de las vidas de otra mucha gente. Cuando estoy en Dresden no hablo a menudo con mis amigos. Sólo en contadas ocasiones, como en los cumpleaños o algún día suelto que me da por llamarlos a todos. Pero sé que cuando voy/vuelvo a Sevilla pasaré una tarde entera poniéndome al día con ellos.
También sé que cada vez que viajo a Sevilla veo a menos gente. No es que la "selección natural" haga que sólo vea a cierta gente, por ejemplo la que vive más cerca o con la que tengo más contacto. Es que sé que yo no puedo pedir que cuando yo viajo a Sevilla todo el mundo deje lo que esté haciendo para estar conmigo. Por eso yo siempre aviso de que iré de visita y nunca me enfado por no ver a todo el que quisiera ver. Porque sé que corría ese riesgo yéndome. Y porque lo asumí.

Pero me sigue entristeciendo ver cada vez a menos gente. Me asombro cada vez que aquellos a los que sí veo me hacen un repaso de las vidad de aquellos a los que no veo. Y me asombro y me entristezco porque cada vez sé menos de ellos. Y ellos menos de mí. Y me gustaría ir más veces para volver a tener lo que tenía antes. Pero sin irme de lo que tengo ahora...

domingo, 30 de marzo de 2008

Ultimate Elenita

Me convencieron el viernes para ir el sábado a jugar al Ultimate. Ya había ido a verlos un par de veces jugar, pero nunca me había animado. Ana y Jakob van siempre, y el viernes durante la beer hour me convencieron. No tenía nada mejor que hacer el sábado, así que les dije que iría.
El ultimate se basa en dos premisas: no contact y fair play. Es decir, no se hacen faltas y todos juegan limpio, por el mero hecho de jugar y pasárselo bien. El ejemplo que mejor ilustra esto es que no hay árbitros; son los propios jugadores los que deciden si ha sido punto o si no, si el disco estaba fuera o no, etc. Todo esto se resumen en el Spirit of ghe Game, o SOTG:

Ultimate has traditionally relied upon a spirit of sportsmanship which places the responsibility for fair play on the player. Highly competitive play is encouraged, but never at the expense of the bond of mutual respect between players, adherence to the agreed upon rules of the game, or the basic joy of play. Protection of these vital elements serves to eliminate adverse conduct from the Ultimate field. Such actions as taunting of opposing players, dangerous aggression, intentional fouling, or other 'win-at-all-costs' behavior are contrary to the spirit of the game and must be avoided by all players.*

Ayer fue la primera vez que jugaba. Casi ni me acordaba de cómo se lanzaba un frisbee, así que supuse que lo iba a coger poco durante el juego. Me harté de correr, ayudé a marcar dos puntos, me lo pasaron muchas veces más de las que imaginé en un principio, y nadie, nadie se quejó porque "los nuevos" jugáramos peor o perdiéramos puntos. El SOTG estaba presente.

Lo que quiero decir, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda, es que me lo pasé bien jugando, jugando así. La mayoría de la gente pertenecía a alguno de los institutos científicos que forman la Biopolis Dresden, así que más o menos de vista, los conocía a todos. Pero con pocos había cruzado antes más de 15 palabras. Después de casi 4 horas jugando (acabé reventada, hoy me duele todo) nos fuimos al Biergarten de al lado a tomarnos nuestras cervecitas y charlar. Nadie, absolutamente nadie, jugó sólo para ganar. Nuestro equipo fue todo el tiempo mucho peor (llegamos a ir 3 a 10) y al final ganamos por 15-14. Y allí nadie se picó, nadie se metió con "los nuevos" y nadie maldijo por perder el disco o perder un punto. Después de cada punto más o menos, había que sustituir a alguno por algún suplente, porque éramos muchos, y nunca nadie, se peleó por salir o entrar.

Yo hace mucho tiempo que no juego a un juego de equipo, pero desde luego nunca ha sido así de apacible. Siempre recuerdo piques por perder el balón, o gritos cuando hacías algo mal, o cosas así. El caso es que me gustó mucho el deporte, me gustó mucho la compañía (que por lo que me han contado cambia cada semana) y me gustó mucho la facilidad con que transcurrió toda la tarde.

No saben lo que han hecho... ahora no se van a librar de mí... MMMUUAAAHHHJAJJAJAAAAA

Por cierto, un par de fotillos e información de lo que ocurre cada domingo en Dresden...





*Ultimate se ha basado tradicionalmente en un espíritu de deportividad que responsabiliza a cada jugador para que practique un juego limpio. Se anima a jugar competitivamente, pero nunca a costa de romper el mutuo respeto entre jugadores, el seguimiento de las reglas o la simple alegría por jugar. La protección de estos elementos vitales sirve para eliminar del campo de ultimate las conductas adversas. Acciones como reírse de los oponentes, agresiones peligrosas, faltas intencionadas o cualquier otro comportamiento para "ganar a cualquier precio" son contrarias al espíritu del juego y todos los jugadores deberán evitarlas.